JAÉN, España. 10/06/2011.
Desde enero de 2011 en las aulas del Colegio Pedro Poveda de Jaén, marco de la antigua “Academia”, se desarrolla un proyecto de clases de español para inmigrantes, en su mayor parte subsaharianos de Mali, Senegal, Guinea Conackri.
La propuesta se realiza en colaboración con Jaén-Acoge, y después del horario lectivo del Colegio. Colaboran asociados, profesores, alguna antigua alumna y un grupo de InteRed-Joven. En la actualidad hay cuatro grupos de lecto escritura, de niveles básico, medio y avanzado.
Además, se brinda apoyo escolar a niños y a estudiantes de la ESO (Escuela Secundaria Obligatoria) de diversos centros educativos.
También acuden un grupo de madres paquistaníes, marroquíes y bolivianas, que participan en talleres donde perfeccionan el español.
Los niños cuando llegan por la tarde comentan: “me encanta este Colegio”, y es que … se respira el aire de familia y acogida que tanto nos pidió nuestro fundador como carisma especial, pues no en vano es la Institución la que llena de vida este espacio de servicio a los demás y futuro esperanzador.
El proyecto se inscribe en la búsqueda de “crear una cultura de inclusión, diálogo, tolerancia, del gusto por lo diferente”.
De los voluntarios
“Sólo puedo decir que la primera beneficiada soy yo. Salgo enriquecida cuando en el encuentro con los inmigrantes vuelvo a casa reconfortada, llena de sentido, habitada. Siempre es así cuando me encuentro con personas en los márgenes de la vida.” Puri Infante.
“Esta experiencia me está ayudando a salir de la burbuja en la que uno se mete con el día a día cotidiano. Me está abriendo a otros y siento que lo que estoy haciendo es realmente importante y apreciado por ellos. Me siento feliz; Yo si que estoy aprendiendo. Ellos son un ejemplo para mi”. Pilar Fernández
“Esta experiencia está suponiendo un despertar, un darme cuenta del mucho bien que se puede hacer con acciones muy sencillas, y lo más importante, la sonrisa que surge en su cara. Irradian una felicidad y un entusiasmo, que nadie diría que son los últimos de la sociedad, porque son capaces de llenarte con su sonrisa”. Manolín Alcázar.

"Para mí supone acercarme a una realidad lejana-cercana, en la que experimento que todos, siendo hijos del mismo Padre, no tenemos las mismas oportunidades para desenvolvernos en la vida con la dignidad que merecemos por el hecho de ser personas". "Enseño castellano; me enseñan paciencia, tesón, superación, alegría...". Encarnita Molina.
“Yo me preguntaría si somos capaces de leer en los ojos de estos desplazados la gratitud de la acogida, porque en este caso sí que podríamos dar un salto cualitativo en nuestra hospitalidad (la del “porque fui forastero y me hospedasteis”) y el agradecimiento brotaría de nuestros corazones para ahuyentar el lacerante déficit del egoísmo reinante”. Salvador Martín.
Texto y fotos: Juan Cózar Olmo



