MADRID, España, 07/11/11.
La crisis económica mundial, europea y española fueron objeto de un análisis desde la perspectiva de la ética cristiana, en una Jornada organizada por la Cátedra Pedro Poveda y la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, el pasado viernes 4 de noviembre, en la sede de dicha Universidad, en Madrid.
Ha faltado ejemplaridad

Manuel Pizarro, inició la Jornada que tuvo por título, “Un análisis de la crisis desde la ética”, con una intervención clara y dinámica en la que aportó su visión de la crisis. “Hemos intentado vivir sin trabajar, haciendo juegos malabares en pantallas... Hemos vivido en la tentación de la especulación y desafiando las reglas del sentido común económico. Hemos caído en una idolatría del poder y la codicia...”, apuntó el ex diputado por el Partido Popular.
Camino Cañón, representante de la Institución Teresiana ante la Universidad Pontificia de Salamanca, había inaugurado la actividad y presentado a Manuel Pizarro, actual Presidente del Consejo Social de la Universidad Autónoma de Madrid, reconocido por su trayectoria como abogado de Estado, agente de bolsa, presidente de ENDESA e IBERCAJA, consejero económico de Telefónica y ex diputado por el Partido Popular.
“Mucha gente ha vivido sobre sus posibilidades, olvidando los principios de la economía real. En los últimos años parecía que el que no se endeudaba no sabía multiplicar los bienes... Cuando deja de haber dinero en la caja es que algo no se está haciendo bien. La crisis tiene raíces morales”, afirmó el ponente.

Manuel Pizarro, describió en poco más de media hora, la cadena de factores que provocaron la actual crisis económica mundial. Dijo que todos los actores de la economía están inmersos en la crisis y comparten responsabilidades: accionistas, empresarios, bancos, agencias de rating, los Estados, los clientes... El sistema económico dejó de estar sostenido en una economía real para moverse en los mercados de futuro, lo que supone una carrera especulativa, explicó.
Recordó que “la vieja escuela de Salamanca ya advertía como un serio problema para la economía, el quebranto de moneda. Y es lo que ocurrió en los últimos años...”.
“Ha faltado ejemplaridad, afirmó, nadie ha asumido errores, ni devuelto dinero, ni extraído consecuencias; no se ha aprovechado la oportunidad para pedir responsabilidades”.
Con relación a España, dijo, que el problema era su falta de competitividad y la deuda contraída. Uno de los caminos de solución pasa por apostar por la calidad, porque al participar de una moneda única como el Euro, no se podrá competir por costos. Este camino requiere más y mejor educación, así como cambios en el sistema público, puntualizó.
Entre los principales problemas de Europa, Pizarro señaló, la falta de liderazgo y de gobernanza. Dijo que “estamos en un mundo de confianzas; ello requiere líderes que sepan dónde van y que tengan comportamientos ejemplares”.
“Nuevas reglas, transparencia y responsabilidad, asumir las consecuencias sobre lo que se hace mal y vivir al nivel de una economía real”, fueron algunas de las propuestas de Manuel Pizarro para un camino de solución en la actual crisis.
Se necesita un cambio de mentalidad

Posteriormente, Ángel Galindo, rector de la Universidad Pontificia de Salamanca y Consuelo Gámez, catedrática de Economía de la Universidad de Málaga, hicieron una ‘Lectura e interpretación de la crisis en clave cristiana’, desde la Doctrina Social de la Iglesia y de algunas de las últimas Cartas Encíclicas sociales, especialmente `Caritas in veritate´, del Papa Benedicto XVI. Los dos expositores coincidieron en el origen moral de la actual crisis.
El profesor Galindo dijo, que el “principio de subsidiariedad se ha incumplido en las últimas décadas... Es necesario cambiar el camino llevado hasta ahora”. Indicó que los principales afectados son los más pobres de todos los países y allí es donde debe estar la Iglesia, acompañando y aportando la idea `del don´ en la visión económica. “Debemos reflexionar sobre nuestra participación en la crisis a causa de nuestros comportamientos”, concluyó.
Consuelo Gámez compartió su preocupación porque la crisis genera más desempleados, más hambrientos y un retroceso en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, propuestos por ONU. “La crisis es la historia de muchas personas, instituciones, bancos centrales, especuladores, gobiernos, mercados...”. Además dijo, que “hace falta mayor regulación, reglas y controles y un equilibrio entre libertad y regulación. La ética es una condición necesaria para un desarrollo ordenado”. Propuso “una regeneración de valores que se base en la confianza... Se necesita un cambio de mentalidad de los seres humanos”, enfatizó.
“Todos consumimos, contenemos el sistema a través de lo que consumimos y gastamos; por lo tanto podemos influir... Necesitamos una síntesis entre bien común y trabajo, entre economía y ética”.

Ante la pregunta: ¿Qué podemos hacer? Consuelo Gámez respondió: “Podemos crear relaciones de amistad y solidaridad entre los sujetos de la economía, repensar la distribución de los beneficios de las empresas, invertir en fondos éticos, apostar por microcréditos como un modo de generar inclusión financiera en el mundo..., entre otras acciones al alcance de todos”.
Finalmente, Consuelo Gámez, se refirió a la “Economía de Comunión” como un modelo a seguir y difundir, iniciado por el Movimiento de los Focolares. "Es un enfoque económico y social, que postula la comunión como parte de la cultura de las empresas, donde se vive la reciprocidad y la gratuidad, la cultura del dar, del compartir que lleva a la comunión", explicó.

Se trata de una concepción que afecta las estructuras y las relaciones económicas, una alternativa social al modelo vigente. Se promueve máxima eficiencia para obtener beneficios, pero éstos se reparten en reinversión en la propia actividad, formación de los empleados y sus familias y en crear empresas sociales en el mundo. Estas iniciativas deberían ser un fermento para todo el sistema. “Se trata de hacer algo... es importante actuar a pesar de lo insignificante que parezca, como decía Pedro Poveda”, concluyó.
Raúl González Fabre, profesor de Ética Económica de la Universidad Pontificia de Comillas, habló de la relación entre ‘Justicia, mercado y empresa’. Cada dos siglos se producen en la economía a escala mundial, desajustes entre las fuerzas de poder, en particular las guerras y el capital, que hay recomponer; estamos en una de esas fases. José Luis Segovia Bernabé, director del Instituto Superior de Pastoral, se refirió a los `rasgos de un nuevo modelo de gobernanza y de empresa sustentado en la justicia y la ética´.

Finalmente, Alejandro Córdoba, experto en Responsabilidad Social, habló del ‘papel a desempeñar por la Sociedad Civil’ en los diferentes órdenes de la vida. Contrapuso una visión esperanzada sobre la realidad, a una catastrofista.
Presentó un elenco de acciones concretas que los ciudadanos pueden hacer ante la situación que se vive. Entre ellas, tomar consciencia de que “comprar es un acto moral y no sólo económico y que el consumismo entra en la vida de los jóvenes con nosotros; denunciar situaciones injustas, promover el control ético sobre la publicidad, o valorar y desarrollar el comercio justo; ocuparnos de los asuntos medioambientales... No siempre estamos dispuestos a modificar nuestros comportamientos”, interpeló.
Unas setenta personas asistieron, en la sala de grados de la Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid, a la Jornada “Un análisis de la crisis desde la ética”, organizada por la Cátedra Pedro Poveda y la Facultad de Teología de dicha universidad, entre ellos un grupo de universitarias del Colegio Mayor Padre Poveda.
Texto y fotos: Laura Moreno Marrocos



