COVADONGA, Asturias, 27/05/2012.
En la víspera de la celebración del acto que da cumplimiento al deseo del Fundador de la Institución Teresiana, san Pedro Poveda, de acudir cada año ante la Santina de Covadonga, tuvo lugar un concierto de la Escolanía del Santuario y posteriormente una oración en la Cueva.
Una representación de la Institución Teresiana, junto a los oferentes al “Voto de Covadonga” del presente año y vecinos del recinto, acudieron al Santuario cerca de las 19,30 horas para disfrutar del concierto de Órgano y Escolanía de la Basílica. La tarde se había despejado después de un largo rato de lluvia intensa.
En el inicio del momento musical, el abad del Santuario de Covadonga, Don Juan José Tuñón Escalada, presentó a la Escolanía como “una voz que mantiene viva la voz del Espirítu. Sus voces y su música nos hablan, a lo largo de todo el año, del espíritu de paz que se vive en Covadonga”. También destacó la presencia de grupos de la Institución Teresiana que como cada año acuden a realizar “el Voto” y experimentan en Covadonga “una resonancia muy profunda que parte de Pedro Poveda y resuena en la experiencia de cada uno.”
Unos veintinueve escolanos de diferentes edades, dirigidos por Jorge de la Vega Laria, junto al organista, Fernando Álvarez Menéndez, ofrecieron un concierto de trece piezas breves, alternando voces e instrumentos, órgano, violonchelo y violines.
A las 22,00 horas, la cita fue en la Cueva para compartir una oración como preparación al Voto y en unidad a “tantos grupos de creyentes que también estaban en `vigilia´a la espera de la venida del Espíritu Santo, por la fiesta de Pentecostés.
Una invocación al Espíritu repetida entre lecturas y silencio fue el eje del momento de oración y contemplación ante la Santina.
Se leyó del Libro de los Hechos (1, 12-15) la escena en que “María con los apostóles y con algunas mujeres permanecen en oración en espera de la promesa hecha por Jesús: Os enviaré el Espíritu Santo”.
Después de una pausa, Carmen Mª Prieto Villanueva, hizo lectura de un breve párrafo de la carta de convocatoria al Voto de 2012: “Cuando a las puertas de iniciar este segundo centenario, experimentamos la desproporción entre las necesidades de nuestro mundo y nuestras insuficientes energías, entre la necesidad de personas y comunidades, testigos vivos de Cristo y nuestra propia necesidad de conversión, nos alegramos de repetir físicamente en Covadonga, el gesto que año tras año ha realizado la Institución 'para -en palabras de Pedro Poveda- que jamás se interrumpa la comunicación que debe existir con la Santina, para que siempre se reconozca en la Institución la obligación de rendir cuenta a Nuestra Señora de la Obra que le encomendó; para prevenir todo olvido e ingratitud, para afianzar cada día más la confianza en nuestra Madre y Señora; para quedar obligados a buscar siempre las luces y los auxilios en el lugar mismo en que tuvo su origen la Institución, y para encontrar consuelo y defensa en todo momento de su vida...'”.
Loreto Ballester, en una breve reflexión ante la Santina, destacó el “privilegio de hacer presente hoy y aquí a la Institución Teresiana”. Invitó a que se presentaran ante la imagen de la Virgen de Covadonga a cada uno de los países donde está presente. Mencionó a los jóvenes, a los sacerdotes, a las familias, a los miembros de la Institución..., cuando “estamos a las puertas del segundo centenario”, dijo. Concluyó pidiendo a la Santina: “Cuídanos, como cuidaste al Padre Poveda en este lugar”.
Finalmente un colaborador de la Basílica leyó un texto de los escritos de San Pedro Poveda: “Si a Jesús hemos de ir por María, al Espíritu Santo hemos de ir por María también; y si Ella nos dio a Jesús, también Ella nos atrae al Espíritu Santo. Y si con María y por María conseguís al Espíritu, la Obra será tan fecunda, tan firme, tan sólida, tan divina, como lo son todas las que informa y vivifica ese Espíritu Divino. Señor, pues deseas que tus obras sean perfectas, envíanos el Espíritu Santo para que acabe la obra que comenzaste en mi y para que perfeccione la Institución Teresiana”.
Los peregrinos presentes en la Cueva rezaron una oración compuesta en su día por Pedro Poveda:
“Virgen María, Madre mía,
Tú eres mi reina, mi dueña, mi Madre y todas mis cosas.
Ilumíname, protégeme y nunca dejes que me olvide de ti,
para que tu recuerdo sea mi luz, mi fortaleza y mi consuelo.
Virgen María, me pongo enteramente en tus manos,
y de ahora en adelante, tuyos son mis ojos, mis oidos,
mi voz, mi corazón y todo mi ser.
Cuídame, Madre mía, como cosa tuya mientras viva en esta tierra,
y llévame después contigo para estar con Cristo, para siempre. Amén”.
Texto: Laura Moreno Marrocos
Fotos: Aurora Martín Martín



