YAUNDÉ, Camerún
Del 4 al 9 de septiembre 2012 tuvo lugar en Yaundé (Camerún) el II Congreso Panafricano de Laicos Católicos, con el lema: Ser testigos de Jesucristo en África hoy. Sal de la tierra… luz del mundo (Mt 5,13-14).
Participaron trescientas ochenta personas de 25 países subsaharianos, representantes de las delegaciones diocesanas, asociaciones Internacionales de la Iglesia y movimientos eclesiales. El primer congreso se había realizado en 1971, en Accrá, (Ghana).

La Institución Teresiana estuvo representada por miembros de sus asociaciones: Pablo Mba Nsang, de Guinea Ecuatorial y Jacynthe Nkongolo, de la República Democrática del Congo. También asistieron a las conferencias: Izaskun Marañón Olarra, Delegada de África y Bernardette Maurice, de Camerún.
El Cardenal Stanisław Ryłko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, pronunció el discurso de clausura, donde describió la experiencia del congreso continental como un momento de particular epifanía de la Iglesia en África. “Hemos descubierto sus numerosos recursos espirituales, su enorme vitalidad religiosa y humana, y el fuerte dinamismo misionero de su laicado”, afirmó.
Enfatizó además que la formación de un laicado maduro no es un privilegio sino un derecho y un deber en la Iglesia, un asunto de enorme urgencia: “África necesita urgentemente un laicado así. Ser testigos de Cristo en el corazón del mundo no es una tarea fácil porque requiere ir contra la corriente en relación a las tendencias culturales dominantes, con mucho valor, tras el ejemplo del Maestro, que fue signo de contradicción”.
El Cardenal Rilko, invitó a “redescubrir la belleza de ser cristianos. Los Padres de la Iglesia han sido grandes maestros en este sentido. San León Magno exhortaba a los cristianos de su tiempo así: '¡Reconoce, cristiano tu dignidad!...'. Y San Ignacio de Antioquía indicaba: 'No basta llamarnos cristianos, es necesario serlo verdaderamente'". San Gregorio de Nisa escribía: 'La bondad del Señor nuestro nos ha hecho partícipes de este nombre que es el primero y el más divino de todos, y nosotros, adornados con el nombre de Cristo, nos llamamos «cristianos»". Debemos, pues, vivir orgullosos de ser cristianos, libres de complejos de inferioridad frente al mundo que nos rodea, concluyó.
Los temas del Congreso
Los temas abordados durante el II Congreso Panafricano de Laicos Católicos fueron: África, hoy: Análisis social, geopolítico, económico y cultural. Jesucristo en tierras africanas: prioridades y desafíos de la evangelización hoy. Vocación y misión del Laico a la luz de la Exhortación Apostólica Chistifideles Laici. La formación de los laicos. Los jóvenes, don de Dios y esperanza para la Iglesia y la sociedad. El papel de la mujer africana en la edificación de la comunidad cristiana y de la sociedad. Los Laicos como sal de la tierra y luz de un mundo nuevo según la Exhortación Apostólica Africae munus. Las asociaciones católicas, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades. África ante la mundialización: responsabilidades de los cristianos.
Al analizar la realidad actual de África se expresó que “por un lado se están dando transformaciones a nivel político, económico y cultural en línea del progreso y al mismo tiempo este progreso cohabita con un estado de pobreza. Se manifestó procupación por cómo se vive en África el paso del colonialismo al neocolonialismo, de la independencia a la mundialización y globalización.
También se afirmó la necesidad de comprender a África a través de su cultura, sus valores, su relación con lo sagrado, sus estructuras sociales.
Entre los retos se destaca el desarrollo de la democracia, el respeto de los derechos humanos; gobiernos a favor del bien común, un sistema económico que responda a las necesidades sociales básicas (salud, educación, vivienda, alimentación, trabajo, infraestructuras...); una educación que sea motor del desarrollo humano y social; la lucha contra el sida, las enfermedades endémicas, epidemias, entre otros.
Necesidad de formación
Se subrayó la necesidad de formación, no solo académica, sino que toque el corazón y la mentalidad, que favorezca el encuentro personal con Jesús y que se traduzca en un estilo de vida. Una formación humana, intelectual, ética y espiritual que ayude a profundizar en los compromisos del bautismo. Un itinerario que ayude a la persona a ir madurando su fe y no quedarse sólo en lo que aprendió en los primeros años de catequesis.
También se señalaron algunas dificultades, como la falta de una formación sistemática y continuada de la fe. Armonizar la fe con las tradiciones culturales. Vivir la fe en ambientes donde existe corrupción, injusticia, abuso de poder, desigualdades, racismo, explotación de los más pobres, la falta de respeto de los derechos y libertades de las personas.

El lugar de la mujer y de los jóvenes
Durante el Congreso se reconoció la presencia de la mujer en la sociedad y en la iglesia en África. Al mismo tiempo se impulsó continuar trabajando por la igualdad, el respeto de sus derechos, la no discriminación. Se subrayó el valor de la educación para fortalecer a las mujeres.
Con relación a los jóvenes, se dijo que “son la fuerza de África”. Se señalaron como desafíos: la calidad de la educación, el problema del paro, la emigración...
Mensaje final
El Congreso terminó con un mensaje a todos los cristianos de África en general y en particular a los que viven la fe en Jesucristo resucitado, en medio de la pobreza, hambre, miseria, violencia e injusticia. En el que se expresa una profunda gratitud a Dios, por haber hecho posible este Congreso Panafricano de laicos, en Yaundé, bajo los auspiciosos del Consejo Pontificio de Laicos, y la ayuda de la iglesia local.
En el mensaje se lee: "Hemos descubierto la belleza de la iglesia en sus múltiples manifestaciones. Hemos aprendido a amarla profundamente. Hemos recibido la llamada a la vocación del laico fiel. Queremos colaborar en la construcción de sociedades que respeten la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales, ser solidarios con los más débiles y los más pobres.
Estamos preocupados por las guerras; la violencia, queremos afirmar que la violencia nunca es una respuesta, que vivir juntos y dialogar es siempre posible. Nos acompañan los santos africanos, los mártires, que nos ayudan a vivir y dar razón de la esperanza.
La iglesia en África es joven, igual que la mayoría de los participantes en el Congreso. Esta juventud nos ha llenado de alegría y entusiasmo; por eso, el interés por la formación ha sido el mayor consenso del Congreso.
Una vez más, hemos descubierto lo bello que es ser cristiano y en conclusión de estos días creemos que cada uno ha recibido este don maravilloso de la fe, el don del encuentro con el Señor Resucitado que se corresponde a su vez con la necesidad de proclamar el Evangelio a los otros.
Que Dios ponga en nuestros labios su Palabra y nos conceda la fuerza y la audacia para ser verdaderamente sal en la tierra y anunciadores del Evangelio en nuestra tierra africana".
En las conclusiones se constató que las organizaciones eclesiales laicales en África son una fuerza inestimable de la Iglesia y para la evangelización. Los laicos formados y competentes pueden jugar un papel importante en la construcción de la sociedad y del crecimiento de la Iglesia en África. Se impulsó la formación de Consejos de laicos en todos los niveles y la necesidad de coordinación y asociación.
Pablo Mba Nsang.
Izaskun Marañón Olarra.



