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TAIWÁN, China.
Nuevas celebraciones por el 50º aniversario de la presencia de la Institución Teresiana en Taiwán tuvieron lugar el pasado 30 de noviembre en Tainán, diócesis desde donde la Institución fue invitada hace 52 años y donde existe un centro con presencia continua durante los últimos 48 años. Maite Uribe, directora de la Institución Teresiana, estuvo presente al hacer una escala camino a Filipinas desde Roma.

Poster que decoró la entrada de la iglesia
En la Parroquia del Sagrado Corazón se celebró una eucaristía presidida por Monseñor Bosco Lin, obispo de Tainan y concelebrada con once sacerdotes. Intervino un coro internacional con canciones religiosas chinas. Participó una delegación de la Institución Teresiana de Roma, Jordania, Tokio, Penang (Malasia) y Manila.

Las celebraciones se prepararon como acción de gracias y renovación. Fueron invitados amigos, colegas, benefactores, antiguos alumnos, familiares y representantes de grupos de la iglesia. Más de 220 participantes expresaron su gratitud y apoyo haciéndose presente.

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"Vosotros sois la sal de la tierra" fue el tema de la celebración. En chino e inglés se leyó la reflexión de San Pedro Poveda sobre ese texto evangélico. Las lecturas litúrgicas fueron:  "Creí, por eso hablé" (2Cor 4,13-18) y "Vosotros sois la sal y la luz del mundo" (Mateo 5,13-16). El salmo "el Señor es mi pastor" fue cantado magníficamente por la Sra. Dzen. Después de la comunión la Sra. Fan hizo una interpretación en violín de "You Raise Me Up" (Tú me elevas).

En la homilía el obispo Lin centró su refleixón en ser "sal de la tierra", dio ejemplos de experiencias concretas vividas con personas de la Institución. "Hay un ambiente hermoso en su centro (IT) y en sus actividades con los jóvenes; invito a ir allí a aprender cómo lo hacen", dijo, dirigiéndose a los presentes. También mostró su agradecimiento por la presencia de la Institución Teresiana: "nuestra diócesis tiene el privilegio de tenerlos aquí con nosotros ", expresó.

Posteriormente cinco miembros de la Institución Teresiana compartieron testimonios sobre su vida y su vocación. Fue un momento de dar más razones para celebrar. Conchi Banaag (Filipinas) que vivió en Taiwán 14 años dijo que "se enamoró de la gente".  Le siguió Teresa Wei (Taiwán), tituló su intervención "Déjame que te cuente ... ", enumeró sus experiencias vocacionales y destacó las principales características de su vocación laical. Christopher Chen (Taiwán), miembro ACIT, habló sobre su camino de fe y de cómo llegó a conocer la Institución Teresiana. Fe Te (Filipinas) también miembro ACIT, compartió sobre su fuente de inspiración e hizo una reflexión sobre ser miembro de la Institución Teresiana. Finalmente María Sánchez (España) narró la historia de su vocación, su búsqueda y su realización en la IT.

0117-2Ofrendas con significado simbólico

Las ofrendas tuvieron significado simbólico: Una bufanda de colores que refleja el colorido de cada uno en los últimos 50 años y la esperanza de que los próximos 50 años también estén llenos de variedad y de colores en nuestras vidas. Una vela encendida porque hemos seguido la luz de Cristo y nos volvemos a comprometer a ser guiados por su luz en nuestro camino personal y comunitario. La sal, que siempre nos recordará que "demos sabor" donde quiera que estemos, sin necesidad de ser vistos. Un árbol de mango por los 50 años en Taiwán que han tenido abundancia de fruto por la gracia de Dios. Semillas de aguacate para representar lo que se espera para el futuro, que sean un gran árbol con el amor de Dios como guía.

El programa con elementos de la historia vivida a lo largo de estos 50 años, hecho para la ceremonia también fue parte de las ofrendas. Caramelos, que recuerdan que hay que celebrar las cosas buenas de la vida y la alegría. Finalmente, un pan que recordará que compartamos lo que tenemos y nuestro tiempo, especialmente con los pobres.

Antes de terminar la Eucaristía Maite Uribe expresó unas palabras de agradecimiento en nombre de toda la Institución Teresiana. Recordó que es la memoria la que nos reunió y es el presente lo que nos ofrece desafíos para vivir la misión.

Al finalizar se distribuyeron cajas de comida. Se saludó y agradeció a los amigos y participantes y se entregó un imán conmemorativo con un pensamiento de san Pedro Poveda: "El cumplimiento del deber es el primer paso hacia la santidad". Para elegir la frase se tuvo en cuentra elegida a las personas con diferentes creencias religiosas; en ésta se desprende un principio que puede servir en la vida.

0117-3Viejos amigos y antiguos alumnos, algunos de los cuales viajaron varias horas para participar en las celebraciones expresaron su alegría. Un laico misionero expresó: "¡Nunca he asistido a un modo tan significativo de celebrar un aniversario!"

Después hubo una celebración familiar con tarta por el 50º aniversario en la que se compartieron impresiones. Maite Uribe volvió a ofrecer sus reflexiones en torno a tres actitudes: Ser agradecidos siempre, compartir la fe y la vocación en todos los rincones de Taiwán, y vivir la comunión, amar los unos a los otros.

Alguien también expresó: "Me di cuenta de que cada misionero que trata de vivir su misión, sin importar lo limitado que puede ser como persona, se convierte en un don para la Iglesia".  Por lo tanto, esperamos que en los próximos 50 años de la Institución Teresiana seamos más y más un regalo para la Iglesia en Taiwán.0117-5

Texto: Cora Mateo
Fotos : Francesca Lin, Agosh Librea

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