MADRID, España.
El pasado mes de marzo InteRed ha participado a través de la representación de la Institución Teresiana en encuentros de Naciones Unidas (ONU). Aitziber Barrueta Atxutegi y Encina Villanueva Lorenzana, relatan los aspectos significativos.
Fortalecer presencias para apoyar derechos de los excluidos
El Foro Intercontinental sobre “Organismos Internacionales: Oportunidades y desafíos para la Institución Teresiana”, organizado por la Secretaría General y el Consejo de Cultura y que tuvo lugar del 28 al 30 de agosto de 2013 en Madrid, fue un momento importante para revisar y planificar el papel de la Institución en los organismos internacionales. En palabras de Maite Uribe, en el acto de apertura, “el apoyo a la tarea de Naciones Unidas se hace más urgente y luminosa desde las claves de una opción preferencial por la dignidad y los derechos de los excluidos, débiles y marginados y desde nuestra llamada a nuevas formas de articulación entre nosotros y con otras organizaciones, fortaleciendo el trabajo en red e impulsando nuestro carácter internacional”.
Varias personas de InteRed participaron en el Foro dada la vinculación de nuestro trabajo con los temas que se discuten en Naciones Unidas y la experiencia previa de participación en algunos eventos que la ONU organiza. El Consejo de Gobierno ofreció una de las acreditaciones permanentes que tiene la Institución en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra a InteRed, y ésta ha sido asumida por Aitziber Barrueta.
En el mes de marzo este compromiso se hizo tangible con nuestra participación en dos eventos organizados por la ONU: la 58 Comisión de la condición jurídica y social de la Mujer (CSW) celebrada en Nueva York y la 25 sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.
Gracias a la acreditación temporal que nos dio la IT, InteRed pudo participar en la CSW que se desarrolló entre el 10 y el 21 de marzo, junto con Patricia Stockton, cabeza de la delegación de la Institución en la sede de la ONU en Nueva York. La finalidad de este encuentro, que se celebra cada año desde 1947 para revisar la situación de los derechos de las mujeres en el mundo, era en esta ocasión la de evaluar los logros y retrocesos de los Objetivos del Milenio en relación a las mujeres y niñas e ir definiendo las grandes líneas de la nueva agenda global post-2015. Allí compartimos varios días en los que seguimos las negociaciones oficiales en torno a las conclusiones finales del encuentro y los eventos paralelos vinculados a educación, violencia contra las mujeres, cuidados y tráfico humano, fundamentalmente.
En paralelo, los días 17 y 18 de marzo, Berta Marco, Matet Gayondato y Aitziber Barrueta, participábamos en las actividades dentro de la 25 Sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. (Ver Nuevas acreditaciones en la ONU, Ginebra)
Sin duda, la participación en Naciones Unidas supone una gran oportunidad de estar presentes en espacios y esferas más globales y en la que se abren caminos de participar junto con otros y otras en el impulso al trabajo para el desarrollo de la dignidad de las personas y el desarrollo de los pueblos. Es un espacio de gran riqueza a todos los niveles de conocimiento, cultural, religioso, de visión del mundo; es un espacio de diálogo, de escucha y encuentro en la que las distintas organizaciones de todo el mundo trabajamos por unos derechos universales. Es un gran impulso al trabajo que desde las distintas esferas de la Institución Teresiana hacemos ya que permite conocer, compartir ideas y articularse con quienes comparten el mismo objetivo u otros muy similares. Es un reto también transmitir y hacer presente la riqueza que desde la Institución Teresiana y desde nuestra experiencia, podemos aportar en esta construcción internacional que va más allá de nuestras fronteras.
Cuando ambas regresamos a Madrid y pusimos en común nuestra experiencia, sentíamos que tras haber participado en estos eventos, tanto desde las partes más oficiales hasta las formativas e informativas, después de habernos hecho aún más conscientes de los distintos tipos de violaciones a los derechos humanos allí compartidos, de conocer a personas y organizaciones profundamente comprometidas con la defensa de los Derechos Humanos, no podíamos evitar preguntarnos… ¿podemos seguir nuestra vida igual, como si no hubiéramos vivido todo esto? Obviamente, la respuesta es no. Esta experiencia, y las que están por venir, no son más que un impulso a sentirse parte de una comunidad global, a pensar en diversos modos de articularnos y, desde ahí, responder a los retos y desafíos que se presentan en el horizonte.
Aitziber Barrueta Atxutegi y Encina Villanueva Lorenzana, InteRed



