MALABO, Guinea Ecuatorial.
El sábado 4 de octubre Margarita Roka recibió un reconocimiento a su trayectoria cultural y ser la primera mujer guineana Doctora en Medicina por la Universidad de Zaragoza.
La Casa de la Cultura, en Rebola, un pueblo muy cercano a Malabo, organiza cada año una jornada estudiantil, este año ha sido la quinta. El objetivo es la orientación profesional y estímulo al estudio de los jóvenes. Cada año reconoce alguna persona del país que ha conseguido destacar en sus estudios profesionales. Este año han puesto de relieve la figura de Margarita Roka, miembro de la Institución Teresiana. El acto discurrió con sencillez y emoción. La presencia de los jóvenes fue numerosa tanto Universitarios como estudiantes de Bachillerato.
Acompañada por su familia, miembros de la Institución Teresiana, amigos y compañeros, con palabras entrañables, unos y otros destacaban la personalidad y empeño con que Margarita vivió desde su infancia la inquietud y atracción por el saber. Las limitaciones del contexto y la precariedad de medios, la hubieran llevado, como a tantas otras personas de su época, a conformarse con su realidad, pero su espíritu de superación personal y el deseo de mejorar la vida de los que le rodean, despertaron su vocación por la ciencia con el deseo de contribuir a la transformación de la sociedad desde claves humanizadoras.

Margarita presentó el recorrido de su vida y los estímulos que la acompañaron en cada etapa. Recordó a su madre que la enseñó a leer, a la primera maestra que apostó por ella y a la Institución Teresiana por todo el acompañamiento recibido a lo largo de estos años.
Personas de su familia destacaron la referencia que Marga es para los miembros más jóvenes, que ven en ella un modelo a seguir. Agradecieron a cuantos le ayudaron en el camino. Desde la Institución se resaltó, entre otra cosas, su capacidad para recrear la vocación teresiana desde su ser guineana, de origen bubi, siendo la vivencia de la fe y la ciencia uno de los rasgos más integrados en su persona. El personal del laboratorio Castroverde, que ella dirige, destacó su rigor profesional y sentido ético, así como su entrega y dedicación a todos, especialmente a los más necesitados. Destacaron también la exigencia para con ellos, que les impulsa a superarse y mirar más allá.
Por su parte, Margarita tras exponer los avances que para el país supone su investigación, así como para la mejora de la calidad de vida de las personas que viven con VIH, concluyó que para ella el estudio es mediación y signo de esperanza, de confianza en la dinámica de la historia; en las posibilidades de las personas, en la búsqueda de soluciones de Vida y no de muerte y en anhelar un mundo nuevo.

I.T. Guinea Ecuatorial



