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ROMA, Italia.
Con el título "La alegría del Evangelio, una alegría misionera…”(cfr. Evangelii Gaudium, nº21) se ha celebrado en Roma del 20 al 22 de noviembre el tercer Congreso mundial de los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades. Participaron Maite Uribe y Camino Cañón.

La directora de la Institución Teresiana y consultora del Pontificio Consejo para los Laicos, Maite Uribe fue invitada y participó acompañada de Camino Cañón, presidenta del Foro de Laicos de España. Al Congreso asistieron 280 personas procedentes de 40 países y de unas 100 realidades eclesiales, la mayoría nacidas después del Concilio Vaticano II. Han sido tres días intensos de escucha, intercambio, reconocimiento y oración compartida.

El Cardenal Stanisław Ryłko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, en su saludo inicial, afirmó que el desarrollo de los Movimientos y de las nuevas Comunidades ha sellado la vida de la Iglesia desde el Vaticano II y recordó las palabras del Papa Francisco cuando dijo que en la variedad de carismas hemos experimentado la belleza de la unidad. Invitó también a responder a su invitación de promover una dinámica de “salida”, atentos a todas las formas de sufrimiento y de pobreza de nuestro mundo.

Audiencia con el papa Francisco

En la mañana del sábado el papa Francisco recibió a los congresistas y les dirigió unas palabras en torno a tres puntos: mantener la frescura del carisma, respetar la libertad de cada persona y buscar siempre la comunión.

Invitaba el Papa a perseverar en la frescura del propio carisma, siempre renovando el "primer amor" (cf. Apoc.2,4) superando la tentación de endurecerse fijando caminos para hacer cosas que den seguridad, y que acaban siendo estériles. Animó a responder con entusiasmo renovado a la llamada del Señor.

Un segundo aspecto fue el relativo al modo de acoger y acompañar a los hombres y mujeres de hoy, en particular a los jóvenes (E.G.105-106). Invitó a resistir “la tentación de usurpar la libertad individual, de dirigirlos sin permitirles crecer en una maduración genuina”. Recordó que la educación cristiana requiere un acompañamiento paciente, capaz de esperar por el momento adecuado para cada persona, al modo como el Señor lo hace con cada uno de nosotros.

El tercer punto de la intervención del Papa Francisco se refirió a la comunión como el "bien más precioso, el sello Espíritu Santo”. Citó las palabras de la EvangeliiGaudium: “La unidad prevalece sobre el conflicto“ (nº 226-230), y recordó que la comunión real no puede existir en los movimientos o en las nuevas comunidades a menos que éstos estén integrados dentro de la gran comunión de la Iglesia. Hizo una llamada a coordinar esfuerzos orientados al cuidado de los frágiles y de los heridos por la mentalidad de globalización que coloca el consumo en el centro y deja de lado a Dios y a aquellos valores que son esenciales para la vida. Terminó su alocución reconociendo el mucho fruto que ya habían dado a la Iglesia los grupos allí representados e invitó a buscar la intercesión de María.

El trabajo se desarrolló con una metodología de sesiones plenarias con intervenciones de expertos y tiempo amplio -que acabó resultando más corto de lo previsto- para los diálogos en sala. Los espacios informales suplieron, en parte, esta limitación. La liturgia cuidada y participada fue un espacio que todos agradecimos.

Desarrollo del Programa

Los temas tratados el primer día, expuestos magistralmente, fueron titulados como: Conversión misionera: salir de sí y dejarse interpelar por los signos de los tiempos, El kerigma en el centro y Evangelizar por atracción: la alegría de ser pueblo de Dios. El profesor Fabrice Hadjadj, de Friburgo (Suiza), recordó que nuestra época, en occidente, no es ya la época de las ideologías sino de la tecnología e hizo una lectura de las implicaciones que esto tiene así como de las oportunidades que se abren a los cristianos para realizar la misión evangelizadora sembrando esperanza, abriendo los ojos a la bondad del ser. El P. Raniero Cantalamessa, O.F.M. Cap se preguntó en qué creen los que se llaman creyentes y distinguió entre la proclamación de la Buena Noticia que, al ser escuchada, provoca la fe, y las enseñanzas doctrinales y principios morales que marcan ideales de vida en el seguimiento de Jesús. A su vez, Card. Marc Ouellet, P.S.S, en un marco de eclesiología de comunión y contando con su experiencia en la diócesis de Quebec, habló de cómo realizar la integración de los diversos movimientos y comunidades carismáticos en las Iglesias particulares. Los tiempos amplios de diálogo en este primer día posibilitaron un intercambio muy enriquecedor.

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La segunda jornada la inició el Dr. Guzmán Carriquiry, durante muchos años subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos y hoy vicepresidente de la Comisión para América Latina. En su intervención insertó el camino de los movimientos en lo que definió la hora de gracia del pontificado del papa Francisco. En este contexto “la primera pregunta que nos tenemos que hacer – dijo – es la siguiente: ¿Qué es lo que el Espíritu de Dios nos está diciendo, qué es lo que nos pide que cambiemos a través del nuevo pontificado? ¿Qué dicen concretamente sus palabras y sus gestos a nuestro movimiento, a nuestra comunidad? Si no nos planteamos seriamente estas preguntas podría ser esto un signo preocupante de nuestro permanecer pegados a nuestras seguridades, haciendo caso omiso de las sorpresas del Espíritu”.

Los trabajos siguieron con el panel titulado “Un pueblo de muchos rostros” en el que Daniela Martucci, Mons. Dominique Rey, P. Gianfranco Ghirlanda y Anna Pelli destacaron algunos ámbitos concretos, en los que los movimientos pueden vivir la conversión pastoral y misionera que pide el papa Francisco. Esa misma tarde estuvo ocupada por otro panel dedicado a “Conversión permanente para volver a encontrar la alegría de evangelizar”. Temas como: la revolución de la ternura, el arte del acompañamiento en la formación fueron desarrollados por el psiquiatra Dr.Tony Anatrella y el prof. Cenccini. Desde la experiencia habló el primer presidente de la fraternidad de San Carlos Borromeo (CL), ahora obispo, S.E. Massimo Camisasca, F.S.C.B, sobre, “sacerdotes para una pastoral misionera” y también desde la experiencia de la Comunidad de Sant Egidio, Daniela Sirone expuso bellamente cómo propiciar la escucha mutua de los jóvenes y ancianos.

En la tercera jornada hubo tiempo para dos intervenciones. Una bellísima y profunda intervención sobre el genio femenino en la evangelización, hecha por la Dra. en Sagrada Escritura Prof. Mary Healy, orientada a poner en valor expresiones y gestos que emergen en los encuentros de Jesús con las mujeres, para reconocer la aportación de éstas en procesos de evangelización y la posibilidad de liderarlos. Una extensa ponencia sobre las repercusiones sociales del kerygma, realizada por el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, precedió a las palabras de clausura por parte de las autoridades del Pontificio Consejo para los Laicos.

La celebración de este III Congreso ha puesto de relieve el dinamismo del Espíritu que promueve una gran diversidad de modos de ofrecer la alegría del Evangelio en nuestras sociedades y la generosidad de mujeres y hombres, jóvenes y adultos, en acoger su invitación para unirse a otros y hacer un camino de comunión.

Camino Cañón

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