ROMA, Italia.
El Papa Francisco recibió a los participantes de la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, el pasado sábado 7 de febrero. La Asamblea con el tema “Encontrar a Dios en el corazón de la ciudad”, tuvo lugar en el Centro de Congresos Villa Aurelia, de Roma, del 5 al 7 del corriente mes. Maite Uribe, directora de la Institución Teresiana y Consultora del Dicasterio Pontificio fue invitada a saludar al papa Francisco.
El Papa dijo a los presentes que “el fenómeno del urbanismo ya ha asumido dimensiones globales: más de la mitad de los hombres del planeta vive en las ciudades. Y el contexto urbano tiene un fuerte impacto sobre la mentalidad, la cultura, los estilos de vida, las relaciones interpersonales y la religiosidad de las personas. En ese contexto, tan variado y complejo, la Iglesia ya no es la única “promotora de sentido” y a los cristianos se los ve adoptar “lenguajes, símbolos, mensajes y paradigmas que ofrecen nuevas orientaciones de vida, a menudo en contraste con el Evangelio” (E.G. 73). Las ciudades presentan grandes oportunidades y grandes riesgos: pueden ser magníficos espacios de libertad y realización humana, pero también terribles espacios de deshumanización e infelicidad”.
Francisco también señaló que las ciudades, son “espacios magníficos de libertad y de realización humana”, pero también “espacios terribles de deshumanización y de infelicidad”. Parece que cada ciudad, incluso la que parece más próspera y ordenada, tiene la capacidad de generar dentro de sí una oscura ‘anti-ciudad’, -indicó-. Parece que con los ciudadanos también existen los ‘no-ciudadanos’, personas invisibles, pobres de medios y de calor humano, que viven en ‘no-lugares’, que viven de las ‘no-relaciones’. Se trata de individuos a los que nadie dirige una mirada, una atención, un interés”.
El Santo Padre recordó que “Dios está presente inclusive en nuestras ciudades frenéticas y distraídas”, por lo que es importante “no abandonarse al pesimismo”, sino tener una mirada de fe sobre la ciudad. Dios no está nunca ausente en la ciudad porque nunca está ausente en el corazón del hombre. De hecho –dijo, citando a su exhortación apostólica Evangelii Gaudium– ‘la presencia de Dios acompaña la búsqueda sincera que las personas y los grupos cumplen para encontrar apoyo y sentido a sus vidas’”.
“La Iglesia quiere estar al servicio de esta búsqueda sincera que está en tantos corazones y que los abre a Dios”. El Papa subrayó que “los fieles laicos, sobre todo, están llamados a salir sin temor para ir al encuentro de los hombres de las ciudades: en las actividades cotidianas, en el trabajo, como individuos o como familias, junto con la parroquia o en los movimientos eclesiales a los que pertenecen, pueden romper el muro del anonimato y la indiferencia que a menudo reina en las ciudades”.
“Se trata de encontrar el coraje para dar el primer paso de acercamiento a los demás, para ser apóstoles del barrio”, dijo.
Francisco destacó la importancia de “cuidar la formación de los laicos”, para que sepan tener una mirada llena de fe y esperanza, que sepa “ver la ciudad con los ojos de Dios”, animándolos a “vivir el Evangelio”, pues “cada vida vivida cristianamente siempre tiene un fuerte impacto social”.
“También es necesario, alimentar el deseo de dar testimonio de los fieles laicos, para que puedan donar a los demás con amor el don de la fe que han recibido, acompañando con afecto a quienes dan sus primeros pasos en la vida de fe”.
Afirmó que “los laicos están llamados a vivir un ‘protagonismo humilde’ en la Iglesia convirtiéndose en ‘levadura de vida cristiana’ para toda la ciudad”. Y alentó a que, en medio del renovado impulso misionero hacia las ciudades, los laicos y sus Pastores sepan “proponer el corazón del Evangelio, no sus ‘apéndices’”.
Recordó al entonces arzobispo Montini (luego Papa Pablo VI) en Milán, cuando hablaba de la ‘búsqueda de lo esencial’ e invitaba a ser ante todo nosotros mismos ‘esenciales’, es decir, verdaderos, genuinos, y a vivir de aquello que verdaderamente cuenta”. Aseguró que “solo así se puede proponer en su fuerza, en su belleza y en su simplicidad, el anuncio liberador del amor de Dios y de la salvación que Cristo nos ofrece”.
Finalmente el papa Francisco confió el trabajo y los proyectos del Pontificio Consejo para los Laicos a la protección de la Virgen María, quien “peregrina junto con su Hijo en el anuncio del Evangelio, de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad”.
Maite Uribe saluda al papa Francisco
En el saludo al papa Francisco, la Directora de la Institución Teresiana y Consultora del Pontificio Consejo para los Laicos, Maite Uribe, se presentó y le expresó el deseo de toda la Institución de orientar su misión desde las periferias sociales y existenciales de la humanidad. A lo que el Papa en una espontánea y gestual expresión le dijo que en ese aspecto hay que involucrarse hasta arriba.
Texto completo del discurso del papa Francisco (en italiano).
Info.IT



