MADRID, España.
Con el lema “Un mundo diferente es posible”, entre el 31 de agosto y el 6 de septiembre, desde Sahagún y hasta la Cruz del Ferro, más de cien peregrinos, de diferentes procedencias y tradiciones religiosas, han hecho el Camino de Santiago (Leonés) como peregrinos por la paz y la justicia.
"Hemos estado haciendo posible una amable, feliz y hermosa convivencia, un rico intercambio de pasiones y aspiraciones. Y hemos sabido hacerlo, no en clima de tolerancia que implicaría creernos mejores que los otros, sino con respeto, que significa conocer, reconocer y aceptar. Poniendo en claro relieve que las espiritualidades pueden convivir, dialogar, desarrollarse no separando sino uniendo. Superando las diferencias o posibles fricciones entre las distintas confesiones, propiciando la ayuda mutua en el proceso de crecimiento espiritual, creemos haber trasmitido un nuevo mensaje de paz capaz de ser germen para un cambio real más humano, más solidario, más respetuoso.

Baha’ís, budistas, cristianos católicos (entre los que se encontraban varios miembros de la Institución Teresiana ), hindúes, judíos y musulmanes, convocados por el DIM (Diálogo Interreligioso Monástico), como proyecto conjunto de la Comisión Ibérica del mismo, junto con la Comunidad Judía Masorti Bet-El, la Casa Turca-Arco Forum, la Comunidad Budista Dag Shang Kagyu, la Comunidad Bahá’í de España, el Foro Abraham y la Asociación Hindú Veda Dharma, y acogidos por las comunidades benedictinas de Santa María de Carbajal de León y de Rabanal del Camino.

Cada día, además de caminar la etapa correspondiente, bajo la dirección de líderes de cada uno de los grupos religiosos, hemos profundizado espiritualmente en las distintas tradiciones, dando origen a un verdadero proceso de encuentro interreligioso.
Fernando Yarza, del equipo de cronistas de la peregrinación



