DUBLIN, Irlanda.
El domingo 27 de septiembre el Teresian School de Dublín celebró su 50º aniversario. Fue un día memorable que se suma a muchos otros vividos por este Colegio. Los meses de planificación, el estilo y el "sentir" del día reflejaron mucho espíritu teresiano y encarnaron el carácter cálido y familiar del propio colegio.

El día de celebración comenzó pronto para algunos grupos que se reunieron temprano: quienes formaban parte de la Clase de 1980, por ejemplo, se reunieron para el brunch en Donnybrook antes de la Misa. Sus madres que también lo hicieron, aunque por separado.
A las 14 horas, en la Iglesia del Sagrado Corazón de Donnybrook, se celebró una eucaristía de acción de gracias. Acudieron numerosas antiguas alumnas, muchas de ellas con su familia; además de padres de antiguas alumnas, antiguas profesoras y actuales miembros del Colegio.

Para varios de los participantes la celebración les recordó Comuniones, Confirmaciones y otras misas escolares del pasado.
El acto contó un coro que interpretó una fantástica selección de himnos, con un toque no corriente. Las oraciones de los fieles, muy pertinentes, siguieron las líneas y los mensajes del Padre Nuestro. Las ofrendas encarnaban aspectos clave de la vida escolar.

Mons. Lorcan O'Brien rindió homenaje “a la presencia del colegio en la parroquia y el barrio y al duro trabajo de las mujeres Teresianas pioneras en la construcción de un colegio feliz y con éxito”. Con una entusiasta interpretación del “Dios Te Salve María” se concluyó la ceremonia.
Se tardó “una eternidad” en salir de la iglesia por la cantidad de gente deteniéndose para saludar a “viejas amigas” en el camino. En el colegio continuaría la celebración. Había pancartas colgadas y una carpa preparada para la gran fiesta.
Caroline Coyle (Sherry), antigua alumna y su equipo, fueron las que dispusieron la carpa bellamente decorada y con estaciones de comida. Una tarta increíble hecha por Barbara McKenzie, estaba en medio, con los colores del colegio y el lema de “Alegría, Fortaleza y Amor”. ¡El estruendo habría hecho justicia a una multitud de rugby! (Irlanda estaba participando en el mundial de ese deporte).
Por todas partes había grupos de antiguas alumnas queriendo encontrar compañeras de clase perdidas hace mucho tiempo, o los padres de las mismas, que no se veían desde hacia muchos años. Hubo risas, selfies interminables y gritos de alegría.
Profesoras como Ana Maria Álvarez se vio rodeada de alumnas que no la habían visto en mucho tiempo. Kevin McGarry, viudo de Kathleen McGarry, ex profesora, fue orgullosamente llevado en su silla de ruedas entre la gente por Inés Neira, y encantado de estar tomando parte. Los padres de las antiguas alumnas también disfrutaron de ponerse al día y recordar el pasado con sus compañeros.

Fuera de la carpa tocaba un cuarteto de jazz que animaba la fiesta. Todo el colegio estuvo abierto. En el Hall se podía ver un montaje de fotos de las cinco décadas.

Bastantes sonrisas ante los peinados de otras épocas y rostros más jóvenes. Otros exploraron las instalaciones desconocidas, el tercer piso y los nuevos laboratorios.
Muchos se sorprendieron de ver aulas en lo que antiguamente era “la pequeña casa”. Todo era recuerdos y sentimientos compartidos.
Más tarde algunos discursos: Anthony Carty, Rosaleen Doherty, los directores de la Secundaria y la Primaria y Pre-escolar, Inés Neira, Ellen Mullins, antigua alumna, Conor Killeen, padre y hermano de antiguas alumnas. Recordaban lo que el colegio ha llegado a representar para muchos. Pero el espectáculo fue robado por Maire Godfrey de 100 años, madre y abuela de antiguas alumnas. Ella habló en nombre de los primeros padres que decidieron enviar a sus hijas a este nuevo y desconocido establecimiento llamado “The Teresian School”.

Ella es muy divertida y cálida. Recordó que después del primer año se preguntaba “si debía transferir a su hija a un colegio más establecido”. Pero, al reconocer lo absolutamente feliz y que era Lisa, decidió dejarla allí. Dijo que había sido una de sus mejores decisiones, que como madre hizo en su vida.

Se escucharon con atención y respeto todas las palabras, pero se percibía la impaciencia por volver a las charlas y reminiscencias. Natuca Cordón iba entre la gente haciendo entrega de bolígrafos conmemorativos. Muchos se apuntaban para adquirir el libro conmemorativo que pronto será publicado.

También se oyó el comentario: 'A Suzanne, le habría encantado este día’. Se referirían a Suzanne Macgowan, primer miembro de la Institución Teresiana de Irlanda y directora del Colegio. Falleció hace poco más de un año. Había sido recordada en las oraciones de la Misa junto con los profesores, personal y alumnas que nos han precedido. El espíritu de Suzanne estaba en el corazón de todos. Ella habría estado orgullosa. ¡Un gran día y una gran fiesta de 50 años de Teresianismo! ¡Solidaridad en Donnybrook!
Ciara (Brown) McNamara, Antigua Alumna 1980.



