VALENCIA, España.
En la ciudad de Valencia, antiguas alumnas, unas más jóvenes que otras, familias, amigos, profesorado, colaboradores…, la gran familia IT se reunía el pasado viernes 4 de marzo, convocada por la figura de un hombre bueno que ha sabido inspirar a muchas generaciones de jóvenes, impulsados por el aliento que nació en el sur de España y que ha traspasado fronteras… la Institución Teresiana.
116 minutos de proyección que nos han hecho contener el aliento aunque la mayoría sabíamos el final, 180 personas con el corazón conmovido al contemplar la historia dramática y valiente de un sacerdote innovador, que creyó profundamente en la mujer y en la educación, y ambas las supo trenzar en la historia convulsa de la primera mitad de nuestro siglo XX, para generar una corriente de bien hacer en el campo socioeducativo de un período histórico tan reciente.
La sala quedó muda al oscurecerse la pantalla tras las imágenes que hablaban de vida después de la trágica muerte, para romper inmediatamente en un largo aplauso, y el comentario generalizado de haber asistido a una proyección excelente donde se había agrandado la figura humilde y a la vez magnífica del sacerdote Poveda. 180 personas que se quitaban la palabra para compartir las impresiones que les había causado la cinta. Alguna antigua alumna, ya peinando canas decía con emoción: “lo hemos vuelto a reconocer”.
La sala 13 en el cine rebosaba de emoción, de alegría y satisfacción al recordar las escenas que nos habían emocionado hasta la lágrima. Muy buena la interpretación de Elena Furiase en el papel de Pepita Segovia, sin ningún asomo de gazmoñería, al contrario muy cercana a las estudiantes y hasta con cierta complicidad con ellas.
El viernes 4 de marzo, tan anunciado y tan esperado, ha quedado marcado por unas imágenes que, desde la pantalla, han traspasado la mente y el corazón de tantas personas que en el día a día reconocemos la obra de este hombre sencillo y profundo que supo tener, como él mismo dejo escrito “la mente y el corazón en el momento presente”.
Amparo Alcalá



