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GUADIX, Granada, España.
El pasado día 7 de Mayo, un grupo del Proyecto Rajab de Acogida y Encuentro de Inmigrantes, compartió una convivencia con mujeres del Centro Sociocultural Poveda de Guadix, lugar con tantas resonancias povedanas y sabor social dentro de la Institución Teresiana.

A las 9 de la mañana partieron desde el Colegio Padre Poveda de Jaén dos autobuses con 90 personas de diversas nacionalidades y voluntariarios que durante el curso acompañan a los alumnos/as del Proyecto.

A nuestra llegada a Guadix, bajo unas nubes amenazantes, se inició una visita guiada por tres personas de la Institución Teresiana de Guadix. Recorrimos las calles y plazas por las que transitó el Padre Poveda, tan significativas en su sacerdocio y en el horizonte de su Idea Buena.

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Lugares como la catedral, dónde fue ordenado sacerdote; la casa donde vivió con sus padres, el seminario y torres de la alcazaba. Desde ahí el joven Poveda divisaba el cinturón de las cuevas y crecía en él su deseo de tender puentes y caminos. Puentes entre el pueblo y las cuevas, entre la periferia y el centro urbano.

Tras esta ruta subimos con emoción contenida al barrio de las Cuevas a visitar el escenario de tantos trabajos y desvelos del joven cura linarense. Acercarnos a la cueva de la Virgen de Gracia y sentir bajo su mirada atenta el paso de sus hijos inmigrantes, fue toda una experiencia de Luz y Ternura.

La Madre estaba allí, acogiendo esperanzas, gozos, ilusiones, también dolor y sufrimientos de sus hijas e hijos de Rajab. Los velos y saris multicolor de las mujeres marroquíes, saharauis, paquistaníes, ofrecieron un aspecto diferente a esa cueva. Ante la mirada de la Virgen de Gracia, que no podremos olvidar los que tantas veces hemos orado en ese sagrado recinto, llenos de humildad y sencillez.

Veíamos de nuevo realizado el sueño de Poveda, de tender puentes, de ser eslabón que une de nuevo “centros” y “periferias”,  culturas y religiones  diversas.

El almuerzo, tras la mañana llena de experiencias y recorrido, fue momento de compartir lo traído por cada participante y gozar, una vez más, de la diversidad. El canto de las mujeres marroquíes llenó de alegría la sobremesa.

Y de nuevo en marcha para visitar el barrio de las Cuevas subiendo hasta las Cuatro Veredas y ascender al Mirador, que ofrece una panorámica asombrosa de esta tierra con sus contrastes. Desde los terrenos fértiles de la vega, la ciudad y sus torres centenarias y los montes desnudos de arcilla y cuevas. De nuevo el momento para sentir en lo más profundo lo que debió pasar por el corazón de Poveda al ver esos mismos escenarios en su tiempo.

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Después iniciamos el encuentro con las mujeres del Proyecto Sociocultural Pedro Poveda de Guadix. Presentación de ambas realidades, compartiendo “buenas prácticas” de ambos proyectos. Las mujeres del Centro Sociocultural Pedro Poveda presentaron sus creaciones hechas en los talleres: cuadros al óleo, acrílicos y realizados en punto de cruz así como trajes diseñados por ellas mismas en el taller de “Corte”. También el grupo de “Latin Finness” hicieron una representación, a la que se sumaron los participantes.

Buscábamos compartir formas nuevas de reconstruir metas, sueños, alegrías, coraje y esperanzas. Retos que se afrontan por encima de todas las dificultades y obstáculos que se presentan, como mujeres en las Cuevas de Guadix o como mujeres y hombres  extranjeros.

La reunión se desarrolló en un clima de confianza, que garantizó la libertad de expresión, el respeto y la escucha mutua. Entre ambos Proyectos había sintonía. Estábamos hablando el mismo lenguaje, el que supo construir un profeta, un soñador en los albores del siglo XX, en una tierra marcada por las diferencias económicas y sociales.

Finalizamos compartiendo unos dulces y la charla animada y amiga entre todos los participantes.

De este encuentro, surgió el deseo de devolver la visita de las mujeres del Centro Sociocultural Poveda de Guadix a Jaén.

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Finalizamos esta crónica con las palabras del Papa Francisco en su discurso ante las Instituciones europeas al recibir el premio Carlomagno, el 5 de mayo:

"¿Qué te ha sucedido Europa humanista, defensora de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad?", preguntó Francisco. "El tiempo nos enseña que no basta solamente la integración geográfica de las personas, sino que el reto es una fuerte integración cultural".
"La cultura del diálogo implica un auténtico aprendizaje, una ascesis que nos permita reconocer al otro como un interlocutor válido; que nos permita mirar al extranjero, al emigrante, al que pertenece a otra cultura como sujeto digno de ser escuchado, considerado y apreciado, la paz será duradera en la medida en que armemos a nuestros hijos con las armas del diálogo, y les enseñemos la buena batalla del encuentro y la negociación".

Proyeto Rajab (Jaén) y Centro Sociocultural Poveda (Guadix)

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