RÍO DE JANEIRO, Brasil.
“Dialogar con las diferencias, construir democracia” fue el tema del VIII Seminario Nacional realizado en Río de Janeiro, Brasil, el pasado 2 de julio, promovido por el Movimiento Socioeducativo “Educar en Tiempos Difíciles” (MSE). Gilson Pereira del Colegio Teresiano y miembro del MSE comparte una síntesis de los expuestos en la ocasión.
El movimiento actúa en Brasil desde 2008, con el fin de favorecer una educación de calidad para todos y de colaborar con la formación de educadores. Fruto de la Propuesta Socioeducativa de la Institución Teresiana, en América, el MSE busca responder las inquietudes, sueños y deseos de los educadores a partir de una perspectiva humanizadora y transformadora de la educación. 
El tema del VIII Seminario del MSE-Brasil ayudó a reflexionar sobre la intolerancia y el miedo a lo diferente, despertando la sensibilidad hacia el respeto, afirmando la dignidad y la igualdad de derechos y deliberando sobre los propósitos del Movimiento Estudiantil Secundarista “Ocupa”, que viene ocupando escuelas en varias ciudades brasileñas.
Dentro de esa perspectiva, el profesor de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica (PUC), de Río de Janeiro, Marcelo Tadeu Baumann Burgos, trabajó el tema “Dialogar con las diferencias, construir democracia”, en las dependencias del Colegio Teresiano, el día 2 de julio, fecha en la que contó con la participación de 120 profesores de escuelas públicas y privadas. Para fortalecer la discusión y la reflexión, también estuvieron presentes alumnos de algunas escuelas públicas de las ciudades de Río de Janeiro y Campinas (San Pablo), quienes contribuyeron con las experiencias de ciudadanía adquiridas durante el proceso de ocupación de las escuelas públicas. El evento contó con la mediación de la profesora Stella Senna del Colegio Teresiano.

“¿Dónde están las utopías de los movimientos de las mujeres, de los operarios, de los negros…?”. Fue ésta una de las provocaciones planteadas por el profesor Marcelo para que pensáramos sobre la ausencia de proyectos y utopías en el momento histórico que vivenciamos actualmente. “Los tiempos son difíciles, áridos, son tiempos en que las desigualdades se profundizan y los radicalismos se ven favorecidos, tiempos que no ofrecen perspectivas”, dijo.
Según Burgos, la escuela es fiadora y reproductora de un proyecto republicano, y es por eso que es un espacio fundamental para la construcción de la democracia, de la base social y cultural que se ofrece a todos. Pese a esto, la escuela no solo presenta dificultades para la construcción de ese proyecto común, sino que además se desconecta fácilmente del mismo. En Brasil, se produjo un ingreso escolar en masa, motivado por la búsqueda de un ideario común. Se empezó a reparar en las diferencias y se buscó integrar a todos, pero no hubo capacitación ni para los involucrados en la educación ni para los involucrados en la creación de condiciones adecuadas para que dicho objetivo fuese alcanzado.
El profesor Burgos indicó que "la ocupación de las escuelas públicas son un intento de retomar la Constitución de 1988: de un Brasil para todos, de una educación que, de hecho, sea para todos". Explicó que se trata de "manifestaciones a favor de una escuela pública de calidad y de los ideales de restauración. Frente a la ausencia de proyectos escolares internos, ganan fuerza los movimientos externos que reivindican la construcción del diálogo con la realidad de cada alumno".

También expresó que "el rol de la escuela no debe limitarse a la enseñanza, sino que debe extenderse a la búsqueda del aprendizaje. La escuela debe estar preparada para hacer frente a las diferencias, a las aptitudes y a las formas de aprendizaje y no, en cambio, verse disminuida ante la realidad de las nuevas formas de comunicación y de información. Necesita saber articular los principios de igualdad en la diferencia. Debemos rescatar el rol de la escuela común, sin desconfianza ni judicialización, sino buscando la equidad con metas educacionales comunes y abandonando el ideario de educar “al alumno que ya está bien educado”. Es necesario darles importancia a los otros actores educativos para que participen del ámbito escolar y se enteren de los “tiempos difíciles” que vivimos".
En escuelas públicas de Brasil

El movimiento de ocupación de las escuelas públicas en Brasil anhela una escuela comunicativa y participativa, con capacidad de escuchar a los alumnos y de ver su realidad. Dos jóvenes de Campinas, que formaron parte del movimiento, relataron que la ocupación de las instituciones de dicha ciudad fue una forma de oponerse a la extinción o reformulación de la nueva organización de la red estatal de enseñanza paulista, a partir de la cual cada unidad escolar pasaría a ofrecer, a partir de 2017, solamente uno de los niveles de educación. Con esto, se produciría el cierre de algunas unidades para que fuera posible la reorganización de la red, y se perjudicaría a muchos alumnos, ya que estos se verían en la necesidad de salir de sus escuelas de origen. En Río de Janeiro, grupos de estudiantes que ocupaban las escuelas, presentaron también algunas demandas al Estado: la reforma de las estructuras escolares; un cambio de rumbo; aumento de horas de Filosofía, Sociología y Español; cambios en la pintura de la escuela; calidad en la merienda escolar; un espacio para teatro, música; dar apoyo a la huelga de los profesores; transporte público gratuito para los estudiantes; acceso a los libros escolares que envía el Ministerio de Educación; un espacio adecuado para guardar los alimentos; la no transformación de la escuela pública en chatarra; cuestionar directivos que se omiten. Pese a todo, estos movimientos de ocupación fueron recibidos por la policía con represión.
Los dos alumnos del Colegio Teresiano que conformaron la mesa se mostraron sensibles y mostraron conocimiento sobre las acciones a favor del “Movimiento Ocupa”, del que formaban parte los alumnos de las escuelas públicas. Manifestaron, además, que ese momento era muy enriquecedor y propusieron una mayor proximidad, no solo con los temas político-escolares ajenos, sino también con las personas involucradas en esas cuestiones, por lo que dejaron a disposición el espacio del Colegio Teresiano para futuros encuentros de intercambio de ideas y reflexiones. Para los alumnos del Colegio Teresiano, la búsqueda por una escuela creativa, de calidad y que motive a los alumnos debe ser misión de todos. El director del Gremio Estudiantil del Colegio Teresiano destacó el proceso de construcción de la chapa electa, dejando en evidencia iniciativas de democracia, como los debates con los demás alumnos del Colegio y la contribución de los profesores, coordinación y dirección, con los cuales dialogan sobre las reivindicaciones del Gremio.

Es a partir de la inquietud o del desencanto con la situación presente que podremos construir, verdaderamente, una educación para todos; una educación con sujetos de aprendizaje que sean críticos, reflexivos, argumentativos, participativos y constructores de conocimientos. Es necesario enseñarles a los alumnos a aprender y a crear su propio conocimiento, trabajando en una lógica de red, conectando los saberes de forma multidisciplinaria y ayudándolos a aprender. De esta manera, nos veremos desvencijados de la educación tradicional, de los métodos repetidores y nos acercaremos a una escuela que ayuda a los individuos a expresar sus pensamientos singulares, los cuales son valorados y considerados útiles para la sociedad, pues ayudan a construir procesos de democratización, solidaridad y justicia.
Gilson Pereira
Colegio Teresiano, miembro del MSE



