Restringido / Restricted

MADRID, España.

En la madrugada del día 12 de agosto de 1936, Victoria Díez fue conducida junto con 17 hombres más, a las afueras del pueblo de Hornachuelos, Córdoba, España, para emprender una marcha de 12 kilómetros hacia la Mina del Rincón. Hacía menos de un mes que había comenzado la Guerra Civil Española. Victoria, la única mujer, presenció la ejecución de sus compañeros. Ella fue la última, no dejó de proclamar su fe en Jesucristo. Recordamos a esta joven maestra y catequista, ejemplo e inspiración de muchas generaciones por su testimonio de fe y de entrega.

Victoria Díez Bustos de Molina había nacido el 9 de noviembre de 1903 en Sevilla. Era la única hija de José Díez Moreno (de Cádiz) de profesión escribiente y apoderado de una casa comercial de Sevilla y de Victoria Bustos de Molina, ama de casa.

Desde muy joven vivió una entrega generosa a los demás fruto de su profunda fe. Cursó seis años en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, aunque su principal vocación fue ser maestra. Realizó los estudios de Magisterio entre 1919 y 1923.

En 1925 la Institución Teresiana se estableció en Sevilla con la “Academia internado de Santa Teresa”, para estudiantes de Magisterio, allí conoció la propuesta de Pedro Poveda, basada en la fuerza transformadora del creyente a través de su profesión, uniendo "fe y vida”. En esa Academia preparó su oposición entre 1926 y 1927, dio clases y fue Presidente de “Juventud Teresiana Misionera”.

081216-0

Tras ganar las oposiciones en 1927 fue destinada a Cheles (Badajoz) Aunque estuvo solo un curso, contribuyó a la mejora de la escuela local, organizó la Biblioteca, luchó contra el absentismo escolar trabajando con sus métodos pedagógicos renovados: excursiones al campo, cantos, actividades con las alumnas y labores. El 13 de junio de 1928 recibió el nombramiento para la escuela de Hornachuelos (Córdoba)

Durante los 8 años que vivió en Hornachuelos (1927-1936) desarrolló una intensa actividad al servicio de la Iglesia y de la sociedad civil. Además de su puesto como maestra, se dedicó a la catequesis en la parroquia del pueblo, impulsó la Acción Católica, colaboró en la reedificación de la escuela; continúa con su novedoso sistema pedagógico: tenía en sus clases gimnasia rítmica, daba clases al aire libre, realizaba excursiones a Córdoba y Sevilla, aprendían cantos y pintura; organizó cursos nocturnos para mujeres trabajadoras y una biblioteca para antiguas alumnas, ayudaba a familias necesitadas del pueblo. Fue elegida Presidenta del Consejo Local del Pueblo.

El día 20 de julio de 1936, dos días después del inicio de la Guerra Civil, arrestaron al párroco de Hornachuelos Don Antonio Molina. El 11 de agosto retuvieron a Victoria. Ya no la dejaron volver a su casa. Quedó prisionera en una de las casas en la plaza del pueblo. A pesar de las gestiones de diferentes personas para que fuese liberada, no se logró el objetivo. En la madrugada del 12 de agosto junto con 17 vecinos del pueblo caminó los 12 kilómetros que separan el pueblo de la Mina del Rincón. Según testimonios posteriores, durante el camino animaba a sus compañeros consciente de la suerte que correrían: “Veo el cielo abierto”, decía. Dieron muerte a cada uno de los hombres y a ella al final, tenía 32 años. Su breve y sencilla biografía se transformó en testimonio para muchas generaciones. “Ánimo compañeros que la vida puede más”, está escrito en la fachada de una residencia universitaria en la ciudad de Montevideo, Uruguay.

El 10 de octubre de 1993 fue beatificada por el papa Juan Pablo II, en la plaza de San Pedro, junto al fundador de la Institución Teresiana, Pedro Poveda. Sus restos se veneran en una Cripta en la sede de la Institución Teresiana en la ciudad de Córdoba.


Oración

Dios todopoderoso, que has derramado por toda la creación reflejos de tu infinita belleza y bondad, haciendo el hombre a tu imagen y semejanza, tanto amas a quienes se entregan totalmente, que nos los pones como modelo, quieres que les veneremos y haces innumerables beneficios y milagros por su intercesión. Por ello y mediante tu sierva Victoria Díez y Bustos te rogamos nos concedas el favor que te pedimos y con ello una mayor correspondencia a tu amor.

Publicación en la sección Tribuna libre del diario de Córdoba, 12 de agosto de 2016 (ver aquí).

© 2026 Institución Teresiana - archivo de noticias de 2011 a 2020