LIMA, Perú.
María Leonor Romero Ochoa ha sido condecorada por el Ministerio de Educación del Perú con las Palmas magisteriales en el Grado de Amauta. Es el reconocimiento máximo que un educador recibe, en el Perú, por su itinerario profesional desplegado en favor de la educación del país. Elsa Tueros, presenta el perfil de esta gran educadora.
Lala, como se la conoce familiarmente, trabajó en el colegio de la Institución Teresiana, en una escuela de la Amazonía peruana, donde dedicó sus energías en favor de los niños aborígenes de la cultura amazónica del Perú. Luego transitó por los arenales marginales de Lima, en el entonces llamado pueblo Joven de Villa El Salvador. Allí, cuando aún no había caminos y medios para vivir humanamente, dirigió el colegio “Fe y Alegría Nº 17”.
Posteriormente fue llamada a formar parte del equipo técnico de “Fe y Alegría”, en el que lleva alrededor de treinta y cinco años. Actualmente es Directora General de Formación de la Propuesta Educativa de Fe y Alegría en el Perú. Ha recorrido los distintos rincones de la geografía peruana llevando su saber humano y pedagógico a los maestros de las escuelas públicas, y contagiando el entusiasmo y la alegría que la caracterizan a los niños y jóvenes de los lugares más necesitados del Perú.

Nos alegra constatar cómo el Colegio y la Escuela de Formación de Maestros de la Institución Teresiana en Lima, sembraron y consolidaron en Lala el carisma y la espiritualidad de una Obra hecha para tiempos difíciles como los que hoy vivimos en las sociedades americanas y mundiales. Cuando ella se define siempre señala que es maestra y que su mayor satisfacción consiste en colaborar desde su magisterio para que las personas descubran cómo crecer humanamente para ser felices.
Lala no es amiga de lugares ni de honores, y al recibir las Palmas Magisteriales, se ruboriza porque piensa que no es para ella ese mérito. Sin embargo quienes la conocemos, vivimos cerca de ella y la queremos, sentimos orgullo de familia porque vemos que su presencia en Fe y Alegría es el reflejo de lo que Pedro Poveda quiso para una persona de la Institución Teresiana: Ser ciudadanos éticos y democráticos con la mente y el corazón en el momento presente, personas que por la educación buscamos la equidad, la inclusión y la calidad de vida para todos, especialmente para los más necesitados.
El día de la condecoración en medio de tantas personalidades de la sociedad civil y del estado, la Institución Teresiana del Perú se ha sentido premiada en la persona de Lala Romero.

La celebración se completó con un cálido encuentro de fiesta de la gran familia Institución Teresiana en la que varias personas agradecieron a Lala el testimonio que su vida nos regala y por su entrega sin medida a la educación. En este tiempo y por este acontecimiento sentimos que San Pedro Poveda mira con gran regocijo y gratitud a Lala y a toda la Institución Teresiana del Perú.
Elsa Tueros W., desde Lima.



