HONAVAR, India.
El proyecto SARPI acogió trece voluntarios provenientes de un programa organizado por EDIW (Educación para un mundo interdependiente) en los meses de verano europeo.
Llegados a la India los voluntarios procedentes de España eligieron los lugares de servicio después de conocer el contexto de Honavar y el Proyecto SARPI. Se distribuyeron en Balwadi (Sarpi Kinder), el Colegio Pedro Poveda, la biblioteca y biblioteca y móvil; dos diseñadores de moda se unieron al trabajo del proyecto Kurta.
Algunos voluntarios dieron clases de conversación en inglés para diferentes grupos de edad, mientras que otros dieron clases de informática tanto en Sarpi como en el Colegio Poveda. Un centenar de estudiantes se beneficiaron de estas clases.
Los estudiantes acudieron a Sarpi y al Colegio Poveda muy entusiasmados después de sus horas de clase habitual. A medida que pasaban los días se notaba una buena interacción entre los niños y los voluntarios. El idioma no fue ningún problema, ya que la comunicación se llevó a cabo a través del lenguaje corporal y los gestos con la alegría de dar y recibir. Los niños disfrutaron de los diferentes juegos y dinámicas organizados por los voluntarios, junto con el aprendizaje de Inglés.
Hubo momentos de convivencia, de compartir, de intercambio de noticias y opiniones, así como momentos de trabajo serio con gran espontaneidad en las tareas. Un tiempo para aprender y desaprender cosas a través de la interacción cultural, dar y recibir. El equipo del proyecto Sarpi valoró la experiencia positivamente. Destacó la buena interacción entre los voluntarios, los niños, los vecinos y el personal de los diferentes proyectos.
Los voluntarios participaron también en actividades organizadas por los lugareños, como sesiones de yoga; la charla de un miembro de los Bramakumaris y una invitación a su casa para celebrar el festival 'Raksha Bandan’; una boda hindú; invitación a tomar el té en la casa de un vecino hindú e intercambiar puntos de vista; deportes para los jóvenes y adultos en la parroquia; vistas a familias locales; visitas al mercado local; las playas; los templos; clases de idioma Kannada; danza clásica y bollywoood; el arte de la aplicación de Mehendi (henna); la experiencia de hacer algunos dulces locales juntos, entre otras.
El último día del programa, a modo de despedida, cada clase representó algo junto con sus profesores. Fue un momento de diversión, fuegos y conversación entre todos. Fue difícil decir adiós.

Elizabeth Dsouza, desde Honavar



