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MADRID, España. 28/04/2011.
“Para Dios nada es imposible”, era el lema que convocaba a un grupo de amigos, familiares y asociados de la Institución Teresiana para vivir el Triduo de Pascua en la Casa de Santa María de Los Negrales. Elena Crespo y Rufino Gregorio envían la reseña de una experiencia muy valorada por los participantes.

042811-0El miércoles por la tarde todos los “pascueros” empezamos a invadir la casa de Santa María: unos al pabellón, otros a las torres y otros al recién estrenado albergue. La acogida de Loren y su equipo estuvo llena de alegría y regocijo, fue extraordinaria.

Acogida
Acogida

Tras la cena, las presentaciones y dinámicas para conocernos y reconocernos. En un espacio finito como es una cuartilla, y siguiendo las enseñanzas de los matemáticos, cupimos diez personas (el equipo de la Pascua) y aún sobraba espacio. Compartimos la Pascua más de cien personas. Estaban los niños, los “niños juveniles” (como se autobautizaron los adolescentes), los jóvenes y los adultos. De todas las edades, desde los dos a los noventa y un años.


El sacerdote que nos acompañó fue el redentorista Rafael Alonso, conocido por todos como Rafa, que maravilló a pequeños y mayores.

Este año nos convocaba un lema “Para Dios nada es imposible”. Y cada día tuvo un subrayado propio: “nada es imposible para el que ama”, “nada es imposible para el que ofrece su vida”, “nada es imposible para el que espera”.

Catequesis
Catequesis

Se aprovechó este encuentro para hacer realidad el lema del Centenario de la IT: “de la memoria al compromiso”. Disfrutamos de testimonios, oraciones, imágenes… desde Pedro Poveda y Josefa Segovia hasta el presente. El envío final se significó por el símbolo entregado en cuyo centro se resaltaba ¡Fiat! 

Todos los días comenzábamos con una motivación-oración en la capilla y luego durante el día nos movíamos entre celebraciones, catequesis, talleres, oraciones, cine-fórum y ensayos de cantos. Todo ello dentro de una maravillosa convivencia fraterna.


Oración
Oración

Tuvimos muchos ratos de lluvia, rayos y truenos pero el Vía Crucis finalmente fue en el exterior, la dinámica de la mañana del sábado también y qué decir de la liturgia del fuego de la Vigilia pascual que fue sin agua y sin viento.


Jesús ¡resucitó! y lo celebramos con un chocolate y con una estupenda fiesta que duró hasta las tres de la madrugada y en la que bailamos, cantamos, nos movimos y lo pasamos estupendamente bien. Los jóvenes en lugar de retirarse a la zona de confort y dormir, se quedaron en la zona de crecimiento preparando un detalle para entregar en el desayuno a Rafa, nuestro sacerdote.

Después del desayuno del domingo, vinieron las siempre emotivas despedidas. Buenos deseos, ganas de volver a vernos y con las pilas puestas para ser sal en el mundo que Dios nos regala.
 ¡Feliz Pascua de resurrección!

Crónica de Elena Crespo y Rufino Gregorio
Fotos de Nieves Arce y Rufino Gregorio

Vigilia Pascual
Vigilia Pascual

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