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Roma, Italia. 03/05/2011.
Juan Pablo II, el Papa que guió a la Iglesia católica desde 1978 hasta 2005, ha sido beatificado el domingo 1 de mayo en la plaza de San Pedro, donde tantas veces oficiara celebraciones multitudinarias.

050311-0La Institución Teresiana se ha unido a toda la Iglesia y a buena parte de la sociedad que ha acompañado el histórico momento.

050311-4El actual Pontífice Benedicto XVI presidió la celebración en la que participaron una inusual cantidad de concelebrantes, entre bastante más de un millón de peregrinos. Sólo seis años han transcurrido desde la muerte de Juan Pablo II. Por lo que el proceso de beatificación ha sido extraordinariamente rápido. Su apertura había sido autorizada por el Papa, quien cedió a la aclamación de "santo" por parte de la muchedumbre durante los funerales del nuevo beato.

Cadenas televisivas de todo el mundo retransmitieron la ceremonia. Las principales redes sociales siguieron el acto casi en directo, comentando y compartiendo escenas de lo que se iba viviendo en Roma.

La capacidad comunicativa del acontecimiento recordaba otros protagonizados por Juan Pablo II; un Papa con carisma y talento comunicativo indudables, que ha querido llevar el mensaje del evangelio más allá de todas las fronteras; un hombre, Karol Józef Wojtyła reconocido como uno de los líderes más influyentes del último cuarto del siglo XX.

La Directora General Loreto Ballester ha escrito una carta en la que expresa que: "La Beatificación de Juan Pablo II, además de dar gracias por todo lo que su pontificado ha tenido que ver con la historia de la Institución Teresiana, nos hace presente la vida de una persona que se dejó atrapar y conquistar por el Señor de un modo total, y que se puso totalmente a su servicio. Dándole a conocer, y buscando en la sociedad todo aquello que podía hacer presente el Reino de Dios, con su gran confianza en la capacidad de los jóvenes para acoger el seguimiento de Cristo. Con valentía, con ardor en el corazón."

Pilar Ferrer, Consejera General, representó oficialmente a la Institución Teresiana durante la ceremonia. Otros asociados estuvieron presente en la plaza de San Pedro y en los actos organizados, antes o después, de la ceremonia principal. En los espacios institucionales de Facebook y Twitter se han compartido ecos prácticamente en directo.

La Institución guarda el recuerdo agradecido al Papa Juan Pablo II por las beatificaciones de Pedro Poveda y de Victoria Díez, en 1993, en Roma y por la canonización de Pedro Poveda, en 2003, en Madrid. Durante su pontificado se han definido los actuales Estatutos y fueron varias las aportaciones y colaboraciones realizadas en el Consejo Pontificio para los Laicos y en su sección para Jóvenes, entre otros dicasterios. Pilar Reinoso, desde Roma, reseña el programa de actos celebrados por la beatificación y comparte sus impresiones.

Laura Moreno M.


El Papa amigo

Ha sido beatficado Papa amigo, el Papa que, en sus contactos con la Institución Teresiana, ha sabido reconocer “la capacidad santificadora de esta vocación” como dice Loreto Ballester, Directora General, en la carta en la que se ha hecho eco del acontecimiento.

Previamente tuvieron lugar algunos actos de preparación. El sábado 30 de abril, la lluvia no impidió a más de doscientos mil jóvenes acudir, una vez más, a la cita con el Papa que los colocó en un lugar privilegiado durante su pontificado.

050311-2Se reunieron en el Circo Máximo en una vigilia de oración durante toda la noche en la que, entre cantos, rezos, testimonios, confesiones, emociones... vuelven a escuchar la voz del papa que les dice: ”Os he buscado, vosotros habéis venido y os lo agradezco”, como aquel 2 de abril del 2005, poco antes de su muerte.

Vigilia de peregrinos

Todas las iglesias del centro de Roma permanecieron abiertas durante la noche para acoger a los jóvenes y a todos los peregrinos que quisieron orar. Poco antes del amanecer del día 1 de mayo, de todos los puntos de Roma se fueron acercando a la plaza de San Pedro, en el Vaticano, ríos de fieles de cantidad de países, más de millón y medio de peregrinos que quieren mostrar cariño y gratitud por Juan Pablo II, como si quisieran devolver recíprocamente tantas visitas que aquel Papa viajero, en algún momento hiciera a sus ciudades o países.

A las 10 de la mañana, el cielo encapotado y con presagios de lluvia se abrió para teñirse de un azul límpido con el sol iluminando y caldeando la plaza y los corazones. Comenzó la Eucaristía presidida por el santo Padre Benedicto XVI que viste una casulla y una mitra que usara Juan Pablo II.

050311-3Deo gratias

En el momento en que el cardenal Vallini, postulador, pidió al Papa la beatificación de Juan Pablo II y la multitud estalló en aplausos. Mientras tanto una pancarta “sobrevuela” la plaza con la leyenda “Deo gratias”. Benedicto XVI, con voz emocionada pero clara respondió: “... concedemos que el siervo de Dios Juan Pablo II, papa, de ahora en adelante sea llamado beato... y que se celebre su fiesta el 22 de octubre...”. Mientras lee la fórmula de la beatificación se descubre la fotografía del nuevo beato sobre la fachada de la basílica.

Sor Maria Simon-Pierre, curada de parkinson por el Papa y cuyo milagro ha servido para la beatificación, acompañada de Sor Tobiana que se ocupó de mantener el orden del apartamento del Papa durante todo el pontificado, depositaron, sobre el altar, la reliquia del nuevo beato. Una ampolla con sangre de Juan Pablo II.

El aplauso, entonces, no acaba... como si la multitud, que llena la plaza, toda la Vía della Conciliazione, hasta Castel Sant’Angelo, así como la Piazza del Risorgimento, Circo Máximo, y otros puntos de la ciudad, que con pantallas gigantes siguen la ceremonia, quisiera expresar muchas cosas al beato Juan Pablo; y sellar ese momento histórico.

050311-1Posteriormente, la Eucaristía continuó con gran entusiasmo y con un recogimiento que impresiona. El  Papa, Benedicto XVI, en la homilía, señala las claves de la vida de Juan Pablo: “poner a la Madre del Redentor como imagen y modelo de santidad para todos los cristianos y para la Iglesia entera”, “Totus tuus”. No tener miedo de ser y vivir como cristianos “«¡No temáis! !Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». Aquello que el Papa recién elegido pedía a todos, él mismo lo llevó a cabo en primera persona: abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante, fuerza que le venía de Dios, una tendencia que podía parecer irreversible. “El hombre es el camino de la Iglesia, y Cristo es el camino del hombre”.

Al terminar la Eucaristía, los celebrantes entraron a la Basílica de San Pedro, donde estaban depositados los restos del nuevo beato, para rezar ante ellos. Después lo hicieron buena parte de los peregrinos, sin que se cerraran las puertas, durante toda la noche. Al final, los restos serán depositados en la Capilla de San Sebastián, al lado de la Pietà.

050311-5Hoy, 2 de mayo, se celebró otra Eucaristía de Acción de gracias en la Plaza de San Pedro, presidida por el Cardenal Bertone, secretario de Estado.

Poco a poco los peregrinos abandonan Roma para regresar a sus ciudades y países. Podemos adivinar que con el corazón en ascuas y con el compromiso de “abrir de par en par las puertas a Cristo”.

Por la tarde, la ciudad de Roma y sus habitantes, celebran a quien fuera su Obispo durante 27 años, como otras veces con un concierto-espectáculo al aire libre, en el Campidoglio, titulado “Juan Pablo II y Roma, memoria y gratitud”.

A través de música, de testimonios y de imágenes, se hace un recorrido por momentos significativos del Papa en la ciudad. Se ha estrenado la canción “Un hombre que vino de lejos” y un Magníficat para ser cantado a dos voces, entre muchas otras.

Texto de Pilar Reinoso

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