MADRID. España, 23/08/2011.
La JMJ 2011 de Madrid ha concluido con una apreciación general muy favorable. Habrá tiempo para evaluar y profundizar la experiencia en la que se ha implicado la Iglesia en Madrid, en su amplia mayoría. El Instituto Veritas fue uno de los 7000 espacios dispuestos para alojamiento. Acogió a 400 peregrinos.
Experiencia de catolicidad
“¡Bienvenidos! ¿Cómo os ha ido? ¿En qué habéis participado hoy?” son algunas de las primeras frases con que acogíamos cada noche a los cerca de 400 peregrinos que se han alojado en el Instituto Veritas (Madrid) entre el 15 y el 22 de agosto.
Los primeros en llegar fueron los de la red de movimientos juveniles de la IT que se habían alojado previamente en el colegio Santa Teresa de León. Venían de Argentina, Bolivia, Estados Unidos, India, México, Palestina, Perú, Reino Unido, República Dominicana, Taiwán y España, ¡claro!
Durante el fin de semana recibimos a un grupo de Portugal y otro de alumnos del colegio Bética-Mudarra (Córdoba). Además de los grupos IT, se ha alojado con nosotros un numerosísimo grupo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol y del Movimiento Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios. Una antigua alumna del Instituto Veritas, que forma parte de este movimiento, solicitó nuestro Centro como lugar de referencia de sus grupos. Procedían de Alemania, Polonia, Portugal, Ucrania y España. Por último llegaron 38 peregrinos del Movimiento Neocatecumenal desde Guadalajara (México).
Hemos sido “una pequeña ONU”, con diferencias culturales y hasta vocabulario “chino básico”. Se percibía la diversidad y la movilidad de la sociedad actual, como en el caso de jóvenes palestinos que estudian en Alemania y se han unido al grupo de Polonia.
Desde hace meses la Responsable del Alojamiento por el colegio, Mercedes Ruiz Espejo, ha participado en reuniones convocadas por la Organización de la JMJ para preparar los aspectos logísticos, de seguridad y de formación de voluntarios para que en todos los lugares de acogida de peregrinos en Madrid se tuviesen previstas soluciones que ayudasen a la movilidad de los grupos y a su mejor funcionamiento.
Con gran ilusión comenzamos a preparar el colegio el 8 de agosto y a convocarnos los voluntarios de la Comunidad Educativa del Instituto Veritas, del Movimiento Acit Joven, de ACIT y de la Asociación Primaria.
Cada día tuvo su sabor propio y muchos eventos inesperados a los que tratamos de hacer frente con buen humor, flexibilidad y formando un equipo plural junto con personal del centro. Lo primero y principal fue familiarizarse con este centro, grande en extensión y con muchos espacios abiertos.
Después aprender a poner en práctica los protocolos de acogida, reparto de desayunos, turnos de orden y limpieza, recepción en la noche... y carga de cámaras y móviles ¡uno de los servicios más solicitados! Hasta el último momento hemos estado recibiendo materiales para las mochilas, duchas portátiles, tramitando acreditaciones, atendiendo a los peregrinos con diversos problemas de salud y facilitando el desplazamiento de tres jóvenes minusválidos para que pudieran acudir al encuentro de los jóvenes con Benedicto XVI en Cuatro Vientos.
El valor del compartir, del servicio y de la hospitalidad
Tratamos de facilitar a los peregrinos la vivencia de estos intensos días de Jornada Mundial (catequesis y una gran multitud de actos culturales y pastorales); días que comenzaban temprano, muy temprano, y terminaban con el regreso de jóvenes cansados aunque los de menor edad todavía tenían energía para jugar al fútbol mientras esperan su turno de ducha.
Cada mañana voluntarios de las asociaciones de la Institución Teresiana (ACIT y Asociación Primaria) se acercaron al Centro para acompañar a los jóvenes de la Institución hasta el Colegio Mayor Padre Poveda donde se unían en la oración de la mañana con jóvenes universitarios y de Acit Joven que se alojaban allí.
Después se repartían por idiomas o intereses según la oferta de la Agenda del Peregrino. También han aprovechado para hacer la ruta povedana, visitar la exposición de Victoria Díez en la sede de la Institución en Madrid-La Mancha, acercarse a Los Negrales para participar en el encuentro internacional de jóvenes IT y participar en la experiencia diaria de talleres de oración que ofrecía otro equipo de voluntarios. La noche del 16 disfrutaron del evento escénico sobre la vida y valores de Pedro Poveda en el Colegio Mayor.
Una de los aspectos más bonitos y gratos para los voluntarios del Instituto Veritas ha sido poder charlar con los peregrinos, verles rezar o recoger la experiencia del día en uno de los bancos de los porches del colegio, resolver dudas y buscar juntos direcciones de parroquias en las cuales se encontrarían con otros jóvenes de sus países de origen para celebrar la fe.
Se nos han presentado muchas ocasiones para compartir experiencias vitales y profundamente humanas, especialmente en la asistencia a los enfermos y accidentados. Para los voluntarios, la participación en la JMJ ha sido principalmente a través del servicio y la hospitalidad, ya que la atención a las distintas incidencias del día requería un horario amplio y flexible y sobre todo mucha gratuidad.
Ante el esperado día
El sábado 20 fue un día especialmente celebrativo, los distintos grupos se distribuyeron por los porches y rincones del Veritas para rezar Laudes y más tarde celebrar la Eucaristía antes de partir caminando hacia Cuatro Vientos, donde los jóvenes pasarían la noche. Vivirían la Vigilia y la Eucaristía con el Papa Benedicto XVI (la Jornada de la Juventud propiamente dicha).
Presidió el obispo auxiliar de Branbant Wallon, Jean-Luc Hudsyn, concelebraron otros tres obispos de Bélgica, Filipinas y Taiwán y ocho sacerdotes de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Nos acompañaron Loreto Ballester, algunos miembros del Consejo de Gobierno de la Institución Teresiana, las directora y presidenta de las asociaciones de la I.T. de Madrid-La Mancha, Mercedes Fernández Valdés y Mª de la Cabeza Quirós, respectivamente.
Las palabras de agradecimiento que dedicó a los voluntarios el sacerdote responsable del grupo de Mondoñedo-Ferrol nos impresionaron porque reconoció en el talante “humano” del servicio y el cariño en la acogida, el “plenamente humanas y ser de Dios” que Poveda quería para nosotros.
En nuestro cuaderno de incidencias, a través del cual nos comunicábamos los voluntarios de los distintos turnos compartimos palabras de aliento: “¡ánimo, compañeros!”. Para algunos de nosotros, la JMJ ha sido una oportunidad de trabajar de nuevo juntos en eventos tan numerosos y reconocer una vez más los distintos dones de organización, gestión, acogida, previsión de dificultades, etc. Para quienes trabajamos habitualmente en el centro con distintas tareas, otra forma de descubrirnos compañeras y compañeros. Otros tantos nos han acompañado con mensajes, llamadas y la oración, para que nuestro humor y nuestras fuerzas no flaqueasen… ¡y se ha notado!
Todos los que participamos dimos lo mejor de nuestras energías, ahora toca reponerse del esfuerzo. Como dejó escrito en la bitácora de estos días una de las voluntarias AJ que participaba por primera vez, “la alegría hace breve el tiempo, fácil la vida y amable las personas; en suma, convierte en cielo la tierra” (P. Poveda) y en sus palabras: nuestro “agradecimiento a cada uno de las y los voluntarios, al guarda y vigilante, a quienes se encargaron de los turnos de desayuno, de las incidencias y el mantenimiento diario, la administración y la enfermería… y alguno más que se me olvida… Son las 00:55 del día 22 de agosto y ya no damos para más”.
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María Ruiz, Titular del Instituto Veritas











