RÍO DE JANEIRO, Brasil.
Más de un centenar de jóvenes de centros educativos y de movimientos juveniles de la Institución Teresiana formaron parte de esos tres millones que en la playa de Copacabana fueron protagonistas de un acontecimiento eclesial de gran repercusión mundial. Comparten sus impresiones.
Clara Medeiros Chaves y Gabriella Chamma, son alumnas de primero y segundo curso de secundaria del Colegio Teresiano de Río de Janeiro. Fueron anfitrionas y participantes en la etapa de preparación y en los días propios de la 28º Jornada Mundial de la Juventud, que se celebró en esa ciudad del 23 al 28 de julio, con la presencia del papa Francisco.
Por razones de los largos viajes de regreso a casa, testimonios de jóvenes de otros países no han podido ser enviados para esta entrega.
Clara Medeiros Chaves – 1° año Colegio Teresiano - RJ
¡Nunca pensé que, sin viajar y en apenas una semana en mi ciudad, sería capaz de pasar por tantas experiencias inolvidables de mi vida! Todo comenzó en la pre-jornada en el Colegio Teresiano donde pude entrar en el clima de la JMJ, conocer a gente increíble, nuevas culturas y conversar (o al menos intentarlo) en español. Me quedé realmente impresionada de ver a cada jóven presentar su identidad cultural con tanta alegría y orgullo.
En mi casa, dimos la bienvenida a cuatro estadounidenses que durante cinco días se han convertido en parte de mi familia. Se hicieron amigos y me marcaron tanto, que al pasar frente a mi parroquia siento que los echo de menos.
Sobre la Jornada en sí, no tengo palabras para describir la corriente de emociones y sentimiento viviendo en varios momentos. Las catequesis, los nueve kilómetros de peregrinación en la Vigilia, que fue inolvidable, estar con tres millones de jóvenes de lugares tan diferentes que se habían reunido por la misma causa, con Dios presente e impulsando el corazón de los jóvenes en la misión de construir un mundo mejor.
Nunca pensei que, mesmo sem viajar, em apenas uma semana na minha própria cidade, eu seria capaz de passar por tantas experiências inesquecíveis da minha vida! Tudo teve inicio na pré-jornada no Colégio Teresiano, onde pude entrar no clima da JMJ, conhecer pessoas incríveis, novas culturas e conversar (ou pelo menos me esforçar) para comunicar-me em espanhol. Fiquei realmente impressionada ao ver cada jovem apresentar sua identidade cultural com tanta alegria e orgulho.
Na minha casa, acolhemos quatro norte-americanos que durante cinco dias tornaram-se parte da minha família. Eles viraram amigos e me marcaram tanto, que sempre que passo em frente a minha paróquia, sinto uma grande saudade deles.
Mas a Jornada em si, nossa, realmente não tenho palavras para descrever a corrente de emoções que senti em vários momentos! Foram eles nas Catequeses, nos nove quilômetros de peregrinação até a vigília, que foi o auge de todos os sentimentos que já senti na vida! Eu posso dizer sim, que fui tocada por Ele. E que foi inesquecível estar num ambiente onde mais de três milhões de jovens, de lugares completamente diferentes, estavam reunidos por uma mesma causa, com Deus presente e impulsionando o coração da juventude à missão de construir um mundo melhor.
Gabriella Chamma – 2° año Colegio Teresiano - RJ
La JMJ es un gran movimiento católico que moviliza a los jóvenes de todo el mundo desde 1985, convocado por el Papa en nombre de Jesucristo. Al realizarse por primera vez en Brasil, en la ciudad de Río de Janeiro, tuve la oportunidad de participar en este evento y presenciar el testimonio y la confirmación en la fe de los jóvenes de diferentes culturas y diferentes países. La presencia de los jóvenes llegó a colorear la ciudad con esperanza, con los sentimientos de fraternidad, amistad, afecto, amor y principalmente solidaridad con el prójimo. Fue una experiencia inolvidable y gozosa, que refuerza el compromiso de mi primera Comunión. Ser parte del mundo que manifiesta la disponibilidad de seguir la palabra de Dios confirma mi intención de practicar las enseñanzas de Dios.
A JMJ é um movimento católico grandioso que mobiliza os jovens de todo o mundo, desde 1983, a congregarem em nome da Santidade do Senhor Jesus Cristo. Ocorrendo pela primeira vez no Brasil, na cidade do Rio de Janeiro, tive a oportunidade de participar desse evento e presenciar a confirmação do testemunho de fé dos jovens de diferentes culturas, diferentes países. A presença dos jovens veio colorir a cidade com esperança, com o sentimento de fraternidade, amizade, carinho, amor e principalmente solidariedade com o próximo. Foi uma experiência inesquecível, gratificante e que reforça os votos proferidos na minha primeira comunhão. Fazer parte deste universo que evidencia a disponibilidade de seguir a palavra de Deus confirma a minha intenção de estar praticando os ensinamentos de Deus.
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