RÍO DE JANEIRO, Brasil.
Continúan los ecos y los testimonios de lo vivido en la JMJ de Río de Janeiro 2013. Jóvenes de centros educativos de la Institución Teresiana que vivieron esos inolvidables días comparten sus impresiones.
Jóvenes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Perú, Rep. Dominicana y Uruguay se reunieron en el Colegio Teresiano de Río de Janeiro y compartieron la experiencia de la JMJ y el encuentro con millones de jóvenes de distintos lugares del mundo y el Papa Francisco… Al terminar esta enriquecedora y movilizante experiencia algunos de ellos expresaron su testimonio sobre lo vivido.
Pueblo de Dios - Povo de Deus
Por Andrés Felipe Salas Viera, Chile
Caminar, detenerse, observar, acciones que siempre van conmigo, cada una de ella me acompañó en el encuentro con el otro. Un río de alegría cruzaba el Colegio Teresiano; era una construcción en completa armonía. También en la ciudad percibí armonía...
Brasileños, qué pueblo más acogedor, cada uno era el descubrimiento de la aspiración más profunda de Dios. Acoger, acompañar, no hay profundidad más grande en el evangelio que la de ser comunidad, compartir cuanto tenemos, acoger con alegría, etc. Y así será como el Padre irá agregando a los que quiera a esta comunidad para que sean felices.
Compartir y convivir lo que somos y lo que podemos ser, esa debe ser nuestra excusa para encontrarnos. Construir juntos, Brasil nos acogía, Perú nos cantaba, Argentina y Uruguay nos animaban, Bolivia y Chile se entregaban a compartir lo suyo. Estar en el colegio de la Institución Teresiana en Brasil, compartir con todos fue la más sublime forma de construir y soñar juntos en una sociedad justa, donde podamos ser felices.
También los sacerdotes, obispos y el Papa acompañaron la experiencia. “Hagan lío” fue una de las sentencias del papa Francisco. Percibimos obispos arraigados en las experiencias más humanas de nuestra sociedad. El obispo de Río de Janeiro al comenzar la JMJ rezó por todos los jóvenes que han muerto en el mundo por causas injustas, de fe, de política o por ideales. Con ellos re-creamos una sociedad donde “Dios y el hombre” son importantes, jamás deben ser relativos como lo decía don Pedro Cassaglia. Siento que los jóvenes de hoy van por buen camino y nuestros sacerdotes están contemplando la vida desde la mirada tierna de Dios.
El papa Francisco nos ha dejado un mensaje claro en esta JMJ, "Necesitamos santos sin velo, sin sotana. Necesitamos santos de jeans y zapatillas. Necesitamos santos que vayan al cine, escuchen música y paseen con sus amigos. Necesitamos santos que coloquen a Dios en primer lugar y que sobresalgan en la Universidad. Necesitamos santos que busquen tiempo cada día para rezar y que sepan enamorar en la pureza y castidad, o que consagren su castidad. Necesitamos santos modernos, santos del siglo XXI con una espiritualidad insertada en nuestro tiempo. Necesitamos santos comprometidos con los pobres y los necesarios cambios sociales. Necesitamos santos que vivan en el mundo, se santifiquen en el mundo y que no tengan miedo de vivir en el mundo. Necesitamos santos que tomen C. Cola y coman hot-dogs, que sean internautas, que escuchen iPod. Necesitamos santos que amen la Eucaristía y que no tengan vergüenza de tomar una cerveza o comer pizza el fin de semana con los amigos. Necesitamos santos a los que les guste el cine, el teatro, la música, la danza, el deporte. Necesitamos santos sociables, abiertos, normales, amigos, alegres, compañeros. Necesitamos santos que estén en el mundo y que sepan saborear las cosas puras y buenas del mundo, pero sin ser mundanos".
Corcovado, pan de azúcar, Copacabana, Ipanema, comunidades en los cerros, chicos cantando dando la bienvenida a tantos jóvenes que venían en busca de encontrarse. Y Dios se regalaba en todo su alrededor, en las personas, en un canto, etc.
Fue muy bueno recibir a niños de las comunidades, en especial de la Rochina; jugar, compartir la lengua, con ellos: rojo o bermellón, circo, capoeira y hermosos murales con consignas, “estima la justicia tanto como la vida”. (san Pedro Poveda)
Brasil y sus propios indignados marchando por las injusticias, Jesús inculturado en todos los que pisamos Río de Janeiro y en tantos más brasileños que se indignan al igual que Jesús porque se mantienen las injusticias del mundo.
Tantas cosas que se me quedarán en el camino, rostros, palabras, etc. Para no ser injusta no los nombraré, los traductores, quienes dieron alguna palabra de aliento, personas en la cocina que ofrecían el desayuno, el almuerzo o la merienda final. Dios da siempre esperanza y más en las personas que podemos mirar de frente y soñar un sueño colectivo, al igual que en el evangelio Jesús no llamó a nadie desde su egoísmo, al contrario siempre desde las necesidades de los demás antes que las de él; como a Pedro, el apóstol que le dijo donde tirar las redes para pescar.
Gracias povo de deus por acoger a tus hermanos, nos encontraremos en Polonia.
Candela Hortiguera (16 años, Argentina)
"Fue increíble lo vivido en la JMJ. Personalmente, venia de estar en cortocircuito con mi fe y con Jesús. Esta experiencia de encuentro y comunidad (cristiana y teresiana) me ayudó a reconciliarme con esa parte que venia fallando. Fueron momentos donde se visualizaba claramente a Jesús presente, su amor por nosotros y nuestras ganas de compartirlo. Todo fue muy especial y profundo. Doy gracias por esta experiencia de fe y de comunión con Dios”.
Ana Luiza Pedroza (16 años) y Alexandre Miranda (18 años, Brasil)
"En nuestra vivencia en la JMJ de Río de Janeiro aconteció una maravillosa convivencia con personas de otros países y culturas. A través de las catequesis, las eucaristías, los eventos en los que hemos participado, y los fantásticos discursos del Papa Francisco, he aprendido cuál es nuestro verdadero papel en la sociedad y su importancia. Jóvenes de todo el mundo salimos de la JMJ con un nueva ideal: ser humildes y abiertos al prójimo”.
“A nossa vivida a JMJ no Rio de Janeiro nos acaretou a maravilhosa convivencia com povos de outros países e de culturas diferentes. Tambem atravez das catequesis, las missas , de outros eventos que pomos e das fantásticas falas do Papa Francisco aprendemos qual a nossa real funcäo na sociedade e sua importancia. Nos jovens do mundo todo saimos da JMJ com una nova ideia de ser humildes e abertos ao próximo”.
Leticia Analia Mendoza Sandoval (18 años, Bolivia)
“Para mi esta Jornada Mundial de la Juventud significó mucho, ya que pude conocer amigos de otros lugares, compartir con ellos sin importar de donde venían. También me di cuenta que como jóvenes tenemos mucho en común y que si nos juntamos tenemos la fuerza suficiente para cambiar todo. Además el encuentro con el Papa Francisco en la playa fue algo muy emocionante que me llenó de paz interior al ver la sencillez que él tenía y que transmitía a los demás.
En fin, esta JMJ me llenó de muchas energías y ganas para poder transmitir a todos los que me rodean, y ser así una verdadera misionera a todas las naciones”.
Antonella Vignolo (16 años, Uruguay)
“La experiencia de vivir la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013 fue hermosa y estoy muy agradecida de poder haberla compartido con otros jóvenes de la Institución Teresiana. El ambiente que había en las calles era familiar, todos nos encontrábamos unidos por una misma idea: la de una iglesia joven que quiere un cambio en el mundo… Y esa alegría que se respiraba en la ciudad contagiaba a todos… Las diferencias entre países se dejaban de lado, juntos éramos una misma nación que intercambiaba sonrisas, palabras, obsequios y que compartía misas, oraciones, cantos, caminatas… En cada persona encontraba a Jesús, y con cada paso dado encontraba una nueva manera de ver el mundo.
Lo que aprendí en estos días podía no haberlo aprendido ni con los mejores maestros… Me servirá para la vida… Compartiendo con otros jóvenes adquirí conocimientos para toda la vida y ahora mi misión es ayudar a que otros también sean discípulos y misioneros de Cristo”.
Camila Muñoz (16 años, Uruguay)
“La JMJ fue una experiencia única e increíble. Lo que vivimos estos días fue algo tan emocionante que nos dejará huella a cada uno de nosotros para toda la vida.
Cada catequesis, cada encuentro, cada misa, cada caminata y todos los momentos vividos durante esta jornada, lo vivimos con frescura y con alegría y esto se veía en cada peregrino de la Jornada. La causa de esta alegría fue Jesús que se hizo presente en cada uno a la hora de peregrinar. No existieron fronteras, límites, idiomas y culturas distintos; nuestro punto de unión común fue Jesús.
Estoy enormemente agradecida de haber podido participar en la JMJ junto a otros jóvenes de la I.T. Espero poder volver a tener una experiencia como esta para seguir afirmando mi fe“.
Delfina Ramundo (16 años, Argentina)
“Tanto por lo vivido en el Colegio Teresiano como durante los días de la Jornada Mundial de la Juventud, me permitió abrir mi cabeza a distintas realidades de adolescentes de mi edad y jóvenes. Y comprender cómo podemos estar muy unidos por una misma causa, con un mismo fin.
Creo que esto fue lo que me hizo sentir bien, muy acompañada y unida a otras personas con un lazo muy fuerte sin la necesidad de haberlas conocido antes.
Me impresionó mucho todo el amor del Papa Francisco, como pudo darnos un mensaje profundo y animarnos con palabras que todos los jóvenes pudimos entender y podemos vivir”.
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