MALABO, Guinea Ecuatorial.
Bajo el lema “Aprendemos y nos divertimos”, a lo largo del mes de julio, doce jóvenes del MIT de Guinea Ecuatorial (Movimiento Institución Teresiana) han participado como monitores en actividades de desarrollo humano y social, para niños y niñas del barrio de Campo Yaunde de Malabo. La experiencia forma parte de un voluntariado entre jóvenes del país.
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Desde hace dos años algunos jóvenes del Movimiento de Jóvenes de la Institución Teresiana de Guinea Ecuatorial aprovechan parte de sus vacaciones para hacer un voluntariado. Participan así, en el desarrollo humano y social de niños y niñas del barrio de Campo Yaunde de Malabo donde está inserto el Centro Virgen María de África y del poblado de Moeri, medio rural del sur de la isla de Bioko.
En esta ocasión el grupo de jóvenes han participado como monitores en las actividades programadas, acompañados por cuatro miembros de la Asociación Primaria de la Institución Teresiana del país, quienes facilitaron la coordinación de todo.
Los objetivos propuestos habían sido: Aprovechar las vacaciones para aprender y divertirse (divertirnos); crear espacios de convivencia donde aprender (aprendemos) a respetar lo diferente.
Los jóvenes voluntarios han tenido siete sesiones de formación a lo largo del curso, en los días previos y durante las actividades. Los temas desarrollados han sido: Reflexión sobre la experiencia vivida el año anterior y el sentido que le ha dado a su propia vida. El Valor del servicio y la gratuidad. Nuestra tarea, respuesta a una necesidad (como Pedro Poveda hacía). Orientaciones prácticas y metodológicas para la programación de las actividades.
Con esos elementos y la guía necesaria desarrollaron una serie de actividades en el Centro educativo Virgen María de África y en el poblado de Moeri.
En el Centro Virgen María de África
Taller de ganchilloParticiparon unos setenta niños, niñas y adolescentes, desde 4º curso de Enseñanza Primaria al 2º curso de ESBA (primer ciclo de secundaria). Entre las actividades programadas los voluntarios colaboraron en el apoyo a las asignaturas básicas de Lengua Española y Matemáticas. También se realizaron actividades deportivas y talleres creativos de manualidades y baile. Al final de cada mañana, dedicaban un tiempo para la limpieza y los Juegos de animación.
La línea transversal de las actividades era la educación de valores: el respeto, la amistad, el compartir, el ambiente de familia, la fe en Jesús de Nazaret, la puntualidad, el trabajo en equipo, el trabajo bien hecho. Estos valores se proponían como motivación para vivir cada jornada.
El último día se dispuso un mercadillo con regalos (libros, pulseras, material escolar, etc.). Para adquirir estos regalos había que tener unos boletos que se conseguían con la participación positiva en las actividades. Los boletos han sido una motivación externa para la constancia y responsabilidad en las actividades y en la implicación para lo que hiciese falta.
En el poblado de Moeri
También se realizaron actividades de refuerzo escolar, por las mañanas, para las que habían sido convocados niños y niñas de Enseñanza Primaria y adolescentes de 1º de ESBA.
Por las tardes tuvieron lugar los deportes, y los talleres. En éstos también participaron once mujeres del pueblo. Al final de jornada se dedicaba un tiempo de oración, para quienes deseaban participar.
El domingo 28 de julio se celebró la fiesta de San Pedro Poveda, en una eucaristía presidida por el padre Benjamín, buen amigo de la I.T. Se congregó buena parte del pueblo. Al acabar la Eucaristía se compartió la mesa con un sabroso “pica-pica”; por la tarde se visitó a las personas ancianas del pueblo y hubo un partido de fútbol. Todo el día se vivió un ambiente de celebración
El Jefe del Consejo de Poblado de Moeri dirigió una carta a la Institución Teresiana en la que decía: “El pueblo de Moeri les da las gracias por el apoyo educacional que nos prestan… Roguemos al Señor que por medio de Pedro Poveda podamos seguir el camino del Señor”.
Evaluación positiva
Tanto en el Centro Virgen María de África como en el poblado de Moeri, los voluntarios han estado implicados en lo que hiciese falta, lo que ha facilitado el buen desarrollo del programa de actividades y ha favorecido un clima agradable. Ha sido una experiencia enriquecedora y una oportunidad de crecimiento para todos. El canje de los boletos en el mercadillo ha sido un éxito y hemos disfrutado mucho.
Taller de pulserasEn Moeri, ha sido muy importante la acogida y la solidaridad del pueblo, la convivencia mutua, el trabajo tanto con niños como con personas adultas; los ratos de oración; el entusiasmo de los voluntarios por dar lo mejor de sí y favorecer la vida; las ganas que tiene el pueblo de aprovechar lo que se da; la oportunidad de poder celebrar la fiesta de san Pedro Poveda,… y tantas cosas más.
El 97,2% de los niños y adolescentes con los que se ha trabajado afirman que las clases de refuerzo les han servido mucho para reforzar las materias de Matemáticas y Lengua Española.
A la pregunta que se les hizo ¿qué te han parecido estas actividades?, algunos respondieron:
- “Maravillosas”.
- “Muy cortas, pero divertidas”.
- “Bien, cuando empiecen las clases no me serán difíciles estas asignaturas”.
- “Muy bien y los profesores enseñan mucho”.
- “Bien. He conocido amigos y me he divertido mucho”.
- “Han sido una buena acción para nosotros”.
- “Han sido perfectas y bien elaboradas”
- “Buenas y constructivas”.
- “Genial. Estupendas”.
- …
Grupo de voluntariosA los voluntarios se les preguntó qué había significado la experiencia; y respondieron:
- “Estos días me han llevado a descubrir que se puede aprender mucho enseñando. Había días en los que confirmaba que lo de enseñar no se me daba nada bien, pero también sentía que daba lo mejor de mí, eso último compensaba con lo primero. El sentimiento con el que me quedo es de alegría. Estoy alegre porque a pesar de todo siento que en algo he ayudado a estos chicos/as, pero sobre todo he disfrutado mucho”.
- “Para mí ha supuesto una pasada, han sido divertidas, a veces pesado, pero bueno. La verdad lo he pasado genial, aunque han sido cortas. Me quedo con tristeza porque ya se ha acabado y porque voy a echar de menos a los niños y también a mis compañeros; pero también me quedo con la satisfacción de haber podido enseñar a unos niños que no conocía de nada y porque sé que algo les habrá quedado”.
- “Para mí ha sido una buena experiencia el poder compartir lo que sé con los más pequeños. Y yo me quedo con un sentimiento de amor, de cariño, de simpatía, de paciencia y de saber compartir con los demás. Al final de este voluntariado siento la fuerza de seguir toda la vida ayudando a los demás que lo necesitan”.
- “Para mí han supuesto unos días de aprendizaje y de preparación, de dar lo mejor de mí y de disfrute. Me quedo con el sentimiento de satisfacción”.
- “Para mí han sido unos de los días especiales que he pasado en mi vida porque he sido más consciente de que hay gente que necesita una mano amiga para salir adelante, y en este voluntariado siento que he sido una de estas manos amigas. Me quedo con el deseo de saber compartir con los demás lo que hay en mí sin esperar nada a cambio, y con el sentimiento de agradecimiento, de cariño, de satisfacción por la experiencia vivida...”.
Texto: Silvia Mope y Fátima Ramos
Fotos: Silvia Mope





