MADRID, España.
Motivada desde Alemania se ha puesto en movimiento una red de reflexión, acción y oración ante la tragedia ocurrida el pasado 3 de octubre cerca de las costas de la Isla de Lampedusa, al sur de Italia, cuando una embarcación con unas 500 personas a bordo naufragó sin recibir auxilio a tiempo. Sobrevivieron 155 personas. Hasta la fecha, se habían rescatado 293 cadáveres.
El otoño en el hemisferio norte apura a quienes huyen de la desesperación y se aventuran en temerarias condiciones para alcanzar las costas de una Europa abierta al mar pero cerrada hacia su interior. Lampedusa es precisamente eso, una isla puerta al viejo continente por el sur, y mar.
La noticia de la tragedia, las imágenes desgarradoras, las narraciones de sobrevivientes señalando la falta de ayuda por parte de algunos barcos pesqueros y el incendio provocado por el capitán que prendió fuego a una prenda para hacer señales sin advertir que se había derramado combustible en la embarcación, han sido un acicate para Europa y para el mundo. El papa Francisco no dudó en afirmar que lo ocurrido era “una vergüenza”.
Un barco pesquero acudió en ayuda; pero era tarde. Según el testimonio de los pescadores se encontraron con un drama que nunca podrán olvidar: "Había tantas mujeres, tantos niños (...). Nunca creí que tuviera que cerrar los ojos ante gente muerta. Nunca había sucedido una cosa así en Lampedusa, tan cerca de la costa".
Unas 500 personas, hombres adultos, niños y mujeres, algunas de ellas embarazadas, que en su mayoría procedían de Somalia y Eritrea, dos naciones del Cuerno de África distantes 4.000 km. de Lampedusa, formaban parte de la embarcación; viajaban hacinados, sin alimentos ni condiciones. Engañados en su desesperación por encontrar futuro. Algunos habían pagado hasta mil cuatrocientos euros, y habían atravesado el desierto durante otros cuatro días y sus noches hasta llegar a Libia, desde donde partieron. A pesar de todo creían en que habría un lugar y un futuro en la cuna de la civilización.
Dibujo realizado por una niña de un colegio de Lampedusa tras la tragediaEl mar cerró los ojos de muchos de esos sueños, apagó las vidas y tragó los cuerpos más tarde rescatados y enterrados sin nombre, sin identidad. Pero cada uno, cada una, es una historia de vida con familia, con amigos, con afectos que esperarán siempre.
Esos ojos cerrados definitivamente han abierto, sin embargo, los ojos de muchos europeos y ciudadanos del mundo que están convencidos de que algo hay que hacer... que algo debe cambiar... que no se puede repetir una tragedia así.
¿Hasta cuándo?...
En el seno de la Institución Teresiana de Europa durante los últimos días se produjo un intercambio de mensajes electrónicos manifestando consternación ante lo sucedido y un clamor compartido con la pregunta “¿hasta cuándo?...”.
Elisabeth Münzebrock, miembro de la Institución Teresiana en Alemania, había iniciado la cadena con un mensaje colectivo:
"El Señor dijo a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? Respondió Caín: No sé; ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?" (Génesis 4, 9).
Sé muy bien, que escribo estas palabras desde un país de Europa, que no tiene fronteras con África; además desde un país de "bienestar". Aún así me pregunto: ¿Hasta cuándo?...
Con las imágenes de la TV sobre lo ocurrido en Lampedusa nos tenemos que interrogar sin tregua: ¿hasta cuándo seguirán hundiéndose - quemándose - estos barcos africanos ante nuestra frontera europea?
`¿Dónde está Abel, tu hermano?...´
Y como nuestra respuesta tendrá que ser: sí soy el guardián de mi hermano, de estos hermanos que no han sobrevivido, de otros que seguirán corriendo la misma suerte, porque malhechores sin vergüenza les prometen "el paraíso" a mil leguas... ¡¿Y lo que les espera es un infierno?!
Quoi faire? What can we do? Was ist zu tun? ¿Qué podemos hacer tú y yo? "¿Che possiamo fare tu e io?"
En mi tierra en 1989 se consiguió `tirar el Muro de Berlín´ sin una bala, sin que hayan intervenido los tanques rusos, con velas en las manos, rezando en San Nicolai de Leipzig... cada lunes... rezando... y cada vez se unieron más gentes. El resto es conocido...
Hace poco el Papa Franciso ha llamado a una Vigilia por la Paz en la plaza de San Pietro de Roma: acudieron masas... y hasta ahora no ha tenido lugar el anunciado `golpe militar por parte de USA y sus aliados´...
Tú y yo con nuestros amigos y conocidos "somos muchos"... y nos queda la fuerza de la oración como nos dice San Pedro Poveda. La Institución Teresiana de Europa... puede, debe "sensibilizar" a muchos!!!...
| En los mensajes que se intercambiaron destaca la coincidencia unánime en recurrir a la “única fuerza” de los miembros de la Institución Teresiana y de las personas de fe, la oración. Por eso la iniciativa es formar una cadena de oración que se repita cada domingo a las 12, horas del Ángelus, en comunión con el Santo Padre que a esa hora reza con todo el mundo. |
Las respuestas de apoyo, de solidaridad, de compartir la indignación y la inquietud no se demoraron. Los correos electrónicos se multiplicaron agradeciendo la iniciativa, sumándose, con la idea de generar un movimiento que haga despertar las conciencias para alcanzar respuestas ante este drama del “tráfico de personas” de manera ilegal y en condiciones inhumanas. Para imaginar mecanismos internacionales que ayuden a transformar las causas de quienes tienen que huir de sus pueblos porque no se puede vivir. Para acoger a quienes cruzan las fronteras como hermanos, y no como ´indocumentados´. Para sentir prójimo a quien necesita ayuda.
En los mensajes que se intercambiaron destaca la coincidencia unánime en recurrir a la “única fuerza” de los miembros de la Institución Teresiana y de las personas de fe, la oración. Por eso la iniciativa es formar una cadena de oración que se repita cada domingo a las 12, hora del Ángelus, en comunión con el Santo Padre que a esa hora reza con todo el mundo. (en otros continentes la hora podría adaptarse).
Iniciativa en Roma
Por su parte miembros de la Institución Teresiana en Roma han participado con varias asociaciones en una Vigilia de la Solidaridad, el pasado 4 de octubre, en la Piazza del Campidoglio. La prensa se hizo eco de la iniciativa y mostró la voluntad de ciudadanos romanos de aceptar a los sobrevivientes de la tragedia de Lampedusa y a otros inmigrantes o refugiados.
De acuerdo con el carisma, la Institución Teresiana, ofrecería desarrollar un proyecto educativo dirigido a las personas que sobrevivieron para dar respuesta a la necesidad de aprender la lengua italiana y algunas otras competencias. Al tiempo ayudar en la escolarización de los niños y de las niñas.
Las asociaciones reunidas se han planteado además sumar a otros para generar estrategias comunes que puedan tener impacto en las políticas y los marcos legislativos. Se quisiera hacer una demanda urgente para que sea promulgada una Ley sobre el asilo de personas que todavía no ha sido ratificada por todos los Estados miembros de la Unión Europea.
La medida busca contar con instrumentos legales y materiales para proporcionar a los refugiados e inmigrantes en condiciones de tales, una recepción digna y respetuosa de sus derechos, con la participación de las instituciones locales y la sociedad civil.
Entre otras iniciativas se ha insistido en cambiar el mecanismo de cuotas para el permiso de entrada a la Unión Europea y en la necesidad de recaudar fondos para la cooperación internacional y la ayuda humanitaria en zonas de crisis.
También quieren hacer ver que el problema de los inmigrantes que quieren entrar de manera ilegal a través de las fronteras del sur de Europa, no es una cuestión solo de los países receptores, en particular España, Portugal e Italia, sino de toda Europa.
Proponen que Europa asuma una responsabilidad compartida ante problemas del Mediterráneo, Oriente Medio y África, y que esté en la vanguardia de la apertura de un corredor humanitario para los refugiados sirios y para los que vienen de países del Cuerno de África y el Sahel. Y que promueva políticas y medidas coherentes para la cooperación efectiva, la paz, la integración y la inclusión, hacia otros confines del mundo donde hay conflictos.
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