VALLADOLID, España.
El pasado 10 de enero tuvo lugar la presentación del libro “El Colegio Mayor Femenino “María de Molina” (1931-1975) Por una educación universitaria integral", de Jesús María Palomares, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid (UVa) y Sofía Rodríguez, doctoranda de Historia Contemporánea de la misma universidad.
Intervinieron en el acto Rocío Anguita, vicerrectora de Docencia y Estudiantes de la UVa; Elena Maza, catedrática de Historia Contemporánea de la UVa y los autores, Jesús María Palomares y Sofía Rodriguez. Mª Luz Renuncio, directora del Colegio Mayor María de Molina, ofreció unas palabras de agradecimiento por el trabajo realizado. Participaron además de las actuales colegialas, un grupo de antiguas alumnas, así como ex directoras y miembros de los equipos directivos del Colegio Mayor, y de la Institución Teresiana.
Elena Maza justificó su presencia ya que la investigación realizada se enmarca en una línea de investigación sobre instituciones y colectivos relacionados con la Universidad en la etapa estudiada: Historia de las mujeres en las Universidades españolas en el siglo XX. Comparación con las Universidades europeas, dirigido por la doctora Josefina Cuesta, y Sociabilidad y dictaduras en Europa, bajo su dirección.

Dentro de esta línea se han publicado otras dos monografías sobre Colegios Mayores en la Universidad de Valladolid, éstos en los años del franquismo. Ambos con patrocinio del SEU-Sección Femenina, los denominados “ Reyes Católicos” y “Santa María del Castillo”. Este trabajo vendría por tanto a cerrar esta trilogía con un enfoque de género al ser el María de Molina el primer Colegio Mayor femenino de Valladolid y que aún sigue activo. Elena Maza ha calificado el libro como: excelente, novedoso y ameno.
Sofía Rodríguez, la autora de la investigación, agradeció al Equipo Directivo del Colegio Mayor por poner a su disposición archivos, documentos, espacio para trabajar y tiempo. También a Jesús María Palomares y a Elena Maza por la oportunidad de colaborar en la publicación. En su intervención hizo alusión a la variedad y la altura cultural de las actividades y conferencias del Colegio Mayor en las etapas estudiadas.
La “marca Marimoli"
En su turno Jesús María Palomares respondió a preguntas sobre los objetivos y el proceso de gestación de la publicación: ¿Por qué este libro? ¿Con qué? ¿Sobre qué? La “marca Marimoli" (como se conoce popularmente al C.M. María de Molina)
El profesor Palomares comenzó por responder la cuestión sobre “por qué el libro”. Al iniciar su discurso dijo que “salir en defensa de los CM en esta Universidad es ya un hito. Muchos de ellos han desaparecido: Reyes Católicos, Santa María del Castillo, La Salle, Los Arces. El María de Molina fue el primer Colegio Mayor Femenino de la Universidad y el único cuya existencia continúa hasta hoy”. También afirmó que “estudiar la Universidad en el tiempo del franquismo requiere que se hable de los Colegios Mayores refundados por el Decreto de 1942. Se fundaron varios respondiendo a distintos liderazgos, pero este Colegio Mayor tiene un liderazgo especial, un liderazgo Povedano”, con larga trayectoria anterior. “Cuando nace el Colegio Mayor María de Molina la Universidad de Valladolid tenía aproximadamente 3600 alumnos, de ellos, un 10 por ciento mujeres por ello era insuficiente para cubrir la demanda”, continuó.
¿Con qué se hace?, fue la segunda pregunta respondida por el profesor Palomares: “La edición se ha inscrito en el marco de proyectos de la profesora Elena Maza y con la ayuda generosísima de los equipos del María de Molina, el Archivo Histórico de la Institución Teresiana, las colaboraciones de las colegialas del Colegio Mayor, Antiguas Alumnas, periódicos, referencias indirectas; ya que se trata de una investigación, no una simple recopilación de datos.”
Y agregó, “es curioso que el Boletín del Obispado es el primero que nombra al Colegio, y con un detalle: “Colegio Mayor de Doña María de Molina…” También llama la atención que el Secretario de la Universidad dijera que “El Colegio Mayor serviría para preparar a la mujer para el hogar” cuando en cambio el Colegio Mayor María de Molina prepararía para la función pública, la docencia, etc.
Ante la pregunta ¿sobre qué? el catedrático dijo que una de las características del Colegio era la cantidad de obras realizadas desde su creación. Así como la gran cantidad de actividades culturales, sociales, de cine, teatro, intercolegiales; tales como imposición de becas, fiestas de inauguración y fin de curso, conferencias de personas de renombre, fiesta de Ciencias, el día de San Alberto en la que participaban numerosos profesores de la facultad de Ciencias, fiesta de Santo Tomás.
“En el aspecto económico el Colegio María de Molina tuvo gran habilidad en los Convenios. Recibió además subvenciones más favorables que otros Colegios Mayores debido a las buenas calificaciones de las colegialas y por las actividades culturales que hacía”, aseguró el profesor Polomares.
Un capítulo especial fue el dedicado a la etapa considerada “prehistórica”, situada en los primeros tiempos en los que la Institución Teresiana inició su presencia en Valladolid para colaborar con la Liga Católica de Mujeres Campesinas. Destacó a Micaela Isaac y a Mª Dolores Naverán quienes habían viajado a Bélgica para informarse sobre las iniciativas desarrolladas allí sobre el tema. Precisamente Micaela Isaac fue quien por petición de Pedro Poveda se trasladaría a esta ciudad con domicilio en un piso en alquiler en la calle Alonso Pesquera. Allí se implantó la Academia Católica Luis Vives, a la que pronto añadieron el título de Residencia Universitaria. La fecha de inicio de la actividad universitaria es 1933, tal como se expresa en la solicitud redactada trece años después cuando se solicitó el rango de Colegio Mayor Universitario; petición concedida en mayo de 1946. En este punto el profesor Palomero recordó que la Institución Teresiana había iniciado su andadura en 1911 por iniciativa de Pedro Poveda con la finalidad priorizar la atención a la mujer universitaria, algo alcanzado en la pionera Residencia Universitaria femenina fundada en Madrid en 1914.
Finalmente el profesor Palomares definió lo que denominó “la marca Marimoli" (María de Molina). Destacó la identificación del Colegio Mayor con la Universidad manifestada en actividades conjuntas entre el Colegio María de Molina y el C.M. Felipe II. También señaló que era habitual reconocer “la presencia de las Colegialas con su chaqueta azul marino con el escudo del Colegio María de Molina, en los actos intercolegiales de la Universidad y cada vez que el rector lo pedía”.
Reconoció un “gran entendimiento con la Universidad, ya que por el Colegio Mayor pasaron todos los catedráticos de la misma. Al principio predominaban los de Letras frente a los de Ciencias, al ser mayor el número de alumnas de Letras, pero con los años acudieron también catedráticos de Medicina, Derecho, etc. Ello tenía ventajas para ambos: el cuerpo docente veía el Colegio Mayor como su “subsede” y las colegialas podían hablar y ver a sus profesores en otro entorno. También era frecuente y amplia la relación intercolegial con todos los Colegios Mayores de Valladolid, con espíritu de convivencia y opción por la excelencia. Otro punto destacado fue que “a las colegialas se les pedía colaboración en las tareas del Colegio de forma libre. El Colegio siempre fue abierto, y esto se manifiesta en todas las opciones: en lo que se habla, lo que se opina, lo que se organiza”. “Hay un interés por estar al día: no hay asunto importante que no se vea reflejado: la Revolución China, el Concilio Vaticano II, etc”.
Además de los destacados conferenciantes que curso a curso eran invitados al Colegio Mayor, mencionó a José Luis Martín Descalzo, como un dinamizador de la extensión cultural del María de Molina, capaz de movilizar a toda la sociedad vallisoletana. “Hay razones para seguir pensando que la marca Marimoli merece la pena. Por resistir, vence”, concluyó.
Para incidir en la sociedad
La profesora Rocío Anguita, vicerrectora de Docencia y Estudiantes, clausuró el acto. Además de agradecer la invitación al Colegio Mayor para participar en la presentación de este libro, valoró el trabajo de los autores y de la Cátedra de Historia Contemporánea por sus interesante proyectos de investigación, “entre otros éste cuyo resultado ha sido la publicación de este libro”, dijo. Subrayó “la vinculación del Colegio Mayor María de Molina con la Universidad, dada desde su comienzo hasta el momento presente”. Recordó que se trata de un Colegio Mayor adscrito a la misma.
Comentó también que había disfrutado leyendo el libro en las vacaciones de Navidad y que había constatado que en el Colegio Mayor María de Molina se preparaba a las colegialas “no para el hogar”, como se había dicho incluso en la propia Universidad, sino para ser mujeres que ejercieran una profesión y tuvieran su incidencia en la sociedad”.
Finalmente alentó a la doctoranda Sofía Rodríguez, y en ella a todos los jóvenes, a que se preparen para entrar en la Universidad, sobre todo en un momento en que la Universidad se encuentra con dificultades en el ingreso de nuevas generaciones a la tarea docente y de investigación.

Agradecer, reconocer y proyectar
Mª Luz Renuncio, actual directora del Colegio Mayor María de Molina, en sus palabras aludió a tres palabras-verbos en los que sintetizó su reflexión: agradecer, reconocer y proyectar. “Agradecer a los autores del libro que nos han dado la posibilidad de bucear en los archivos y conocer con más detalle la vida del Colegio Mayor... A tantas personas que desde 1931 han hecho posible la formación de las diversas promociones... Equipos directivos, personal de administración y de los diversos servicios y funciones que requiere un Centro de estas características para su buen funcionamiento. Y a todas las alumnas que habéis estudiado, reído, llorado, y vivido con tanta densidad y pasión, que hoy todavía podéis recordar personas, hechos y anécdotas que fueron tejiendo vuestra persona y configurando lo que ahora sois”, dijo.
"Reconocer unas señas de identidad y estilo educativo povedano. Unas señas que se sintetizan en tres dimensiones: Intelectual, Social y Espiritual. Y proyectar desde unas señas de identidad y un estilo educativo que requiere estar, en expresión de Poveda, con la cabeza y el corazón en el momento presente. Un momento de cambios profundos y acelerados que necesita mucha creatividad, búsqueda, discernimiento y paciencia para encontrar modos nuevos que respondan al aquí y ahora que nos toca vivir".
Mª Luz Renuncio concluyó dando la palabra a Pedro Poveda, quien en un escrito de 1933, titulado “Hablemos de las alumnas”, dijo: “Nuestras Centros son ante todo y sobre todo casas de formación. Nuestros Centros no son casas de huéspedes, ni simples residencias. Son centros de formación. Debemos formar maestras, mujeres cultas, que han de ser a su vez formadoras y directoras en la sociedad”.
Info.IT
Con información de Mª Pilar Díaz Palacios , Antigua Alumna del C.M. María de Molina



