MADRID, España
Apenas pasadas las 13,00 horas del domingo 9 de marzo 2014, el féretro de Mª Ángeles Galino Carrillo llegaba a la Sacramental de San Lorenzo, en Madrid, entre cantos, poesía, oraciones, recuerdos y profunda emoción de quienes lo acompañaron.
Los restos de quien fuera Directora de la IT descansan en el panteón donde fueron sepultados los restos de san Pedro Poveda hasta su traslado a Los Negrales.

Amigos, colegas, miembros de diversas entidades e instituciones educativas, culturales y de la Iglesia, discípulos y discípulas, y numerosos miembros de la Institución Teresiana, de la que fue Directora General, daban su último adiós desde antes de las 11 de la mañana en el Tanatorio. En las ceremonias religiosas, que se sucedieron, se agradeció su vida y se valoraron sus virtudes, talentos y fecunda obra pedagógica, social, política y religiosa. Los sacerdotes Rafael Sanz de Diego y Agustín del Agua concelebraron en una misa en la capilla del Tanatorio. Maite Uribe, actual Directora de la Institución Teresiana, dedicó unas palabras de afecto y gratitud.
Una adelantada
El sacerdote Rafael Sanz de Diego calificó a Ángeles Galino como “una adelantada”. “Todos sabemos que fue adelantada”, dijo.“Número uno en su Promoción, primera Catedrática por oposición, Cofundadora de la Sociedad Española de Historia de la Pedagogía, adelantada en la política, y también en la Iglesia, incluso en la Institución Teresiana. Se ha adelantado a celebrar la Pascua. Mª Ángeles ha ido delante de nosotros a celebrar la Pascua 2014. Nos queda agradecer a Dios su vida llena, que la ha ganado porque fue entregándola", señaló.
Subrayó “la audacia de Ángeles Galino de entrar en política para apoyar la educación”, y destacó "su elegancia, su afabilidad y su bien hacer”. Las palabras finales fueron para “agradecer a Dios y a las personas que han podido acompañarla y ayudarla. Aprovechemos su herencia, que son sus ideales, la Institución Teresiana, la enseñanza, la política, la mujer... Os invito a seguir sus huellas”, concluyó.
Palabras de Maite Uribe

“Ayer, el corazón de Ángeles, la que fue Directora General de la Institución Teresiana, descansó en el Señor”. dijo Maite Uribe, quien citó al inicio a San Agustín, "Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti". Y continuó: “A Él entregó (Ángeles Galino) su vida en el tiempo en que Pedro Poveda afirmaba, con humilde y profunda convicción, que la Institución Teresiana era la Obra que los tiempos demandaban. A esa Obra se unió Ángeles y la fecundó con los mejores dones que había recibido de Dios.
Nos deja un legado de una riqueza excepcional, propia de quien sabe conjugar los tiempos de la vida y de la historia. Para la Institución supo conjugar, con extraordinaria hondura y admirable sencillez, el pasado de los orígenes con el futuro que le proporcionaba su visión penetrante y clara y, ambos, pasado y futuro, con los distintos presentes en los que unió voluntades para transformar en proyectos y en acciones la misión evangelizadora de la Institución Teresiana en los diversos contextos, en los que hace presente la buena noticia del Evangelio.
Sintiendo a toda a Institución unida a las que aquí estamos y a tantas personas que la sintieron cerca en algún momento de sus vidas, damos gracias por la vida de Ángeles, por su servicio incansable, su confianza inquebrantable en la acción del Espíritu en cada persona, en la Institución, en la Iglesia, en la Historia humana.
Despedimos a una mujer a quien, como a Teresa de Jesús, podemos evocar como "plenamente humana y toda de Dios". Ángeles hizo suyo el humanismo verdad de Poveda, del que tantas veces habló con maestría, y que con tanta sencillez encarnó tanto en los proyectos de su vida que reconocemos como grandes, como en las relaciones más cotidianas.
Buscó ser toda de Dios, acogiendo para sí misma la invitación: Hasta que Cristo sea formado en vosotros, a la vez que hizo amable su realización para quienes la tratamos. Su vida, que hoy presentamos con inmensa gratitud al Señor, quedó llena de las señales que atestiguaban la calidad de ese proceso: fue humilde, dulce, caritativa y amable, orante, confiada en la misericordia de Dios.
El corazón de Ángeles, en el que había un amor encendido y tierno a Santa María, descansó en el Señor ayer, 8 de marzo, cuando la sociedad celebraba el día Internacional de la Mujer. Al dar gracias a Dios por su vida en esta Eucaristía, ponemos ante el Señor sus afanes incansables, su audacia y su visión al servicio de la promoción de la mujer y de una educación que afirmara la igual dignidad de todos los seres humanos y les abriera a su dimensión de trascendencia y a la experiencia de fraternidad que nos proporciona el llamar a Dios Padre.
Agradecemos su modo de acercar a nuestras vidas a una Mujer, María, para quien tuvo siempre palabras de ternura entrañable y de honda cercanía. A ella se acercó pidiendo fortaleza de ánimo para acompañar a los más desfavorecidos y sufrientes de la tierra.
Hoy agradecemos al Señor el regalo de una gran mujer para la Institución, para la Iglesia, para la Historia. Una mujer de fe, como lo fuera Josefa Segovia. Una hija de la Iglesia que abrió caminos al laicado en ella. Una mujer en la que se nos ha dado el regalo de reconocer los sentimientos del corazón de Cristo, con quien ya se ha unido para siempre”, afirmó la Directora de la Institución Teresiana.
Oración común

Justina Sánchez invitó a la oración común anticipando a cada súplica un rasgo de Ángeles Galino: "Una mujer con profunda experiencia creyente, que vivió ese “humanismo verdad” que nace de la Encarnación con un hondo sentido de pertenencia eclesial. Te pedimos Señor por la Iglesia, por todo el pueblo cristiano, que nada humano nos sea ajeno y sepamos vivir y transmitir hoy la alegría del Evangelio.
Ángeles Galino fue maestra de incontables generaciones y ha sido reconocida como “su maestra” por muchos profesores de Historia de la Pedagogía por el impacto que ella tuvo en su formación humana y académica. Te pedimos Señor por los profesores y profesoras de todos los niveles educativos, por los educadores de hoy, por tantas personas que dedican sus talentos a la educación humana y transformadora, por toda la gente que reivindica y lucha por el derecho a una educación de calidad e inclusiva de todos los niños y niñas del mundo.
Ángeles ha sido siempre una persona abierta, comprometida a favor de la justicia, una mujer de escucha, de diálogo, de valoración. Te pedimos Señor el don de reconocer la dignidad de toda persona y sus derechos, que ningún ser humano nos sea indiferente, que sintamos en nuestro corazón sus heridas y clamores, que aprendamos en la vida la sabiduría del diálogo social, intercultural e interreligioso, que siempre son caminos imprescindibles para la paz.
Reconocemos la pasión de Ángeles por una educación personalizada, con rostros concretos, que advertía cualquier señal de exclusión. Te pedimos Señor por tantos niños y niñas que no tienen posibilidad de acceso a la escuela, excluidos y marginados desde una edad temprana, por tantas mujeres a las que no se les reconocen sus derechos y son víctimas de violencia de género. Sabemos Señor que estos niños y niñas, estas mujeres, son predilectos de tu corazón y queremos que sean también los nuestros. Te pedimos que sepamos hoy responder a estos radicales desafíos.
Ángeles vivió los largos años de su vida comprometida a fondo con el espíritu y la misión de la Institución Teresiana. Te pedimos Señor que los miembros de la Institución vivamos con alegría, entrega y pasión, esta vocación, necesaria en nuestro tiempo, de diálogo fe–cultura, de diálogo fe-ciencia; una vocación que se arraiga en Jesucristo y su Evangelio".
Ecos de gratitud

En un momento de la ceremonia se invitó a los presentes a expresar lo que Ángeles Galino había significado para cada uno. Las expresiones surgieron rápidamente y se fueron sucediendo con naturalidad, como un eco de gratitud, reconocimiento, valoración, cariño, y cierta nostalgia por la pérdida.
“Agradezco haberla tenido como profesora…”; “su capacidad de esperar a las personas”; “quien se encontraba con ella no quedaba igual”; “el encuentro con ella, su ternura y exigencia es lo que me hizo crecer”; “su humanidad profunda”; “su alegría y humildad”; “su testimonio cristiano y en la universidad”; “su amor a María”; “su eclesialidad y universalidad”; “su experiencia mariana”; “la atención, el cuidado y el cariño que tenía para con las alumnas y alumnos de la Universidad, yo fui testigo”; “gracias por su testimonio en la enfermedad”; “su alegría y afabilidad”… fueron algunas de las palabras expresadas.
Al terminar la eucaristía Rafael Sanz de Diego invitó a recitar la oración de San Ignacio de Loyola, tan significativa también para los miembros de la Institución Teresiana. “Ángeles la ha repetido muchas veces, y la ha vivido”, dijo: “Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro. Disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta".
Un abrazo de eternidad
Antes de partir el cortejo fúnebre del Tanatorio, el obispo auxiliar de Madrid, D. Fidel Herráez, junto a Maite Uribe, otros miembros del gobierno de la Institución y un pequeño grupo, participaron en una breve oración en la que el obispo agradeció la vida de Ángeles Galino, valoró sus múltiples respuestas a las hondas llamadas de Dios. También agradeció a la Institución Teresiana que formó personas como Ángeles. Al final D. Fidel dio un abrazo a Maite Uribe, actual Directora de la I.T., “el que hubiera querido dar a Ángeles”, dijo.
El último adiós: no es el final…
Una mañana soleada y luminosa, flores, muchas, lenguaje del cariño y agradecimiento, de las Asociaciones de la Institución Teresiana, de la Asociación de Antiguas Alumnas del Colegio Mayor Padre Poveda, de la Residencia Josefa Segovia, de Acit Joven, de la I.T en ciudad en la que estudió, San Sebastián, de varias entidades, colegas, familiares y amigos…
Una última plegaria responso en la capilla de la Sacramental. Después, como en procesión, se caminó hacia el antiguo panteón de la Institución Teresiana reconocido por la blanca imagen de la Virgen Dolorosa, allí fue depositado el féretro con los restos de Ángeles Galino. Se sucedieron los cantos y las oraciones, alguna poesía y el adiós de los presentes.
Desde muchas ciudades del mundo también dicen GRACIAS ÁNGELES, hasta siempre.
Laura Moreno Marrocos
Fotos: Aurora Martín



