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MADRID, España.

D. Fidel Herráez, obispo auxiliar de la archidiócesis de Madrid, presidió el funeral en memoria de Mª Ángeles Galino Carrillo, en la Parroquia San Francisco Borja, el 14 de marzo. Concelebraron catorce sacerdotes, entre ellos el párroco José Ramón Busto sj, y José María Martín Patino sj.

Autoridades académicas, civiles y religiosas, colegas, discípulos, antiguos alumnos y alumnas, familiares, amigos, miembros de las asociaciones de la Institución Teresiana, de Acit Joven, quienes la cuidaron en el último tiempo, representantes de diversas entidades y de variadas procedencias, llenaron el templo de la parroquia, próxima a la sede Internacional de la Institución Teresiana, en el barrio de Salamanca, en Madrid. Muchos, sin duda, nos sentimos convocados para agradecer la vida de Ángeles, y para rezar por su descanso en la paz de Dios. Muchos otros se unían en la distancia.

La celebración, que se prolongó algo más de lo habitual, fue un espacio de encuentro en la fe y en la esperanza, un momento síntesis de memoria, gratitud y alegría por una vida rica y llena de frutos.

El coro Cantigal, dirigido por Ignacio Yepes, tuvo a su cargo la música y canciones de la celebración: Caminemos a la luz de tu rostro; La misericordia de Dios cada día cantaré; Ave María, Cerca de ti, Señor; Nada te turbe, nada te espante y Magníficat anima mea; un acertado programa para el clima de serenidad y oración que acompañó la ceremonia

Irradiadora de esa alegría fundamental

Aránzazu AguadoArantzazu Aguado Arrese quien sucediera a Ángeles Galino como Directora General de la Institución Teresiana, en 1988 en la monición de entrada subrayó la alegría como nota reconocible en Ángeles, alegría que brotaba de su interior:

Hemos acudido hoy a esta Iglesia familiares, amigos, colegas de Ángeles Galino, así como personas pertenecientes a la Institución Teresiana, personas que nos hemos encontrado con ella compartiendo tarea y sueños.

Y no es casual que esta celebración -que es una celebración de la vida, por más que esta despedida nos cueste- tenga lugar en un tiempo en que como Iglesia estamos reaprendiendo, de la mano del Papa Francisco, qué cosa es vivir "la alegría del Evangelio". Celebrar y agradecer a Dios la vida de una mujer de fe y de esperanza, de alegría expansiva y serena en sus múltiples tareas y responsabilidades, en sus relaciones -tantas-, es para nosotros una inyección de ánimo que nos sostiene en las preocupaciones y búsquedas que vivimos en este tiempo complejo.

Cuando se publicó la referida exhortación "Evangelii Gaudium", la persona de Ángeles estaba ya silenciosa de palabras pero viva e irradiadora de esa alegría fundamental. Parecía que ella nos decía desde su quietud: "Esta es mi alegría, que ha llegado a su plenitud" (Jn 3:29) "Tú multiplicaste la alegría, acrecentaste el gozo" (Is 9:2) "Se alegrará vuestro corazón y nadie os podrá quitar vuestra alegría" (Jn 16:22).

El Papa Francisco nos recuerda que "toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma una expansión". "La vida se acrecienta dándola... La vida se alcanza y madura a medida que se entrega para dar vida a los demás". "Una auténtica fe siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor de nuestro paso por la tierra" (EG 183).

¿Por qué recordar estas palabras en la despedida de una mujer como Ángeles Galino? Porque ella, mujer creyente, mujer de cultura y de pensamiento, ha contribuido en su trayectoria personal, profesional, eclesial, a dejar con creces ese "algo mejor" para este mundo nuestro. Estaba convencida de que "para ser portadores de esperanza -son sus palabras- tenemos que hacer algo, lo que podamos, tanto en lo que se refiere a la vida del mundo como a la vida de cada persona". Como ella decía, "Jesús abre en nuestra vida la posibilidad de transformar y humanizar el mundo por la violencia del amor".

En este empeño, Ángeles recibió el don y la responsabilidad de anudar lazos entre la fe vivida y las más hondas preocupaciones humanas. Y ese mensaje de vida está activo en generaciones que fueron formadas por ella al estilo de fortaleza y amor propuesto por San Pedro Poveda y aprendido en el trato cercano con María Josefa Segovia. En esa escuela comprendió y ayudó a comprender que la ciencia, el saber, la cultura, hermanan bien con la santidad de vida.

Este testimonio ha llegado a muchos lugares del mundo y está llamado a perdurar en el tiempo, porque encierra dentro la fuerza expansiva de la alegría verdadera. Hoy recogemos el testigo.

Creo que Ángeles quedaría contenta si recordáramos hoy a María con aquellas palabras de Pedro Poveda que ella repitió tantas veces y que repetimos en la Institución Teresiana: "que tu recuerdo sea mi luz, mi fortaleza y mi consuelo".

Pues, al tiempo que oramos por ella, celebramos la vida que recibimos del Señor Jesús, resucitado y vivo para siempre. La celebramos en la Eucaristía, que ella vivió siempre con tanta fe, en esta Eucaristía que nos recoge en la familia de la Iglesia y que nos fortalece y nos lanza a una vida nueva.

Mosaico admirable y real

Fidel HerraezD. Fidel Herráez en la homilía brindó un saludo cercano y fraterno para todos y cada uno y dedicó palabras cordiales y de sentido afecto a Ángeles y a la Institución Teresiana. "En esta tarde, dijo, nos abrimos al amor de Dios dando gracias por nuestra querida Ángeles y a la vez presentándole el conjunto de su vida al Señor. En este saludo, repitió, que es fraterno y cercano para todos y cada uno, permítanme que salude a los queridos hermanos sacerdotes; está el Vicario episcopal, el párroco y los otros sacerdotes, muchos de ellos han recorrido buenos y largos caminos con Ángeles, no solamente en su tarea pastoral, sino además cercanamente con ella.

También un saludo cercano para los miembros de la Institución Teresiana; dentro de los que me permito destacar a la Directora General y su Consejo, a la Directora del Sector de España y a su Gobierno, a los Presidentes y miembros de las asociaciones de la Institución Teresiana. A los familiares… a todos y cada uno.

Cuando esta mañana le comenté al Sr. Cardenal (Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid) que celebraría esta eucaristía, me dijo que le sintieseis cercanamente unido en esta acción de gracias por Ángeles Galino.

En esta tarde nos hemos reunido para dar gracias a Dios por nuestra querida Ángeles y para presentar al Señor nuestra oración. Nos unen lazos reales de fe y de esperanza en el Señor resucitado, y nos unen también lazos de amistad y cariño con ella, lazos que sabemos, que terminado el recorrido con ella, se acrecientan y se consolidan.

Permitidme que comparta una experiencia que para mi ha sido curiosa de estos días, y referida concretamente a Ángeles Galino. He ido repasando, en orden al regalo que Dios me dio, y también ella, de tener, no muchas pero si algunas para mi inolvidables, conversaciones y encuentros con ella. He ido repasando bastante lo que se ha escrito y se ha dicho sobre esta discípula… si efectivamente de Cristo,  pero en un tiempo mucho más cercano discípula de San Pedro Poveda y colaboradora también de la Sierva de Dios, Josefa Segovia. He leído y repasando bastante lo que se ha dicho sobre ella en el ámbito eclesial, social, educativo… ella como experta en la Historia de la Educación. Y os aseguro que me ha impresionado mucho lo siguiente: el conjunto de lo que he ido leyendo y recogiendo forma un mosaico admirable, real. Quienes la hemos conocido y querido sabemos que no eran alabanzas baratas, un mosaico real, con un sabor ciertamente a más… Lo que iba leyendo me pedía ir a más… Es que Ángeles ha ido dejando huellas.

Lo que iba viendo me llevaba por un lado a dar gracias a Dios por lo que había ido haciendo en ella, por la vida que le ha regalado; pero también a gracias ella, a Ángeles, porque había ido respondiendo. Y también daros las gracias a vosotros, miembros de la Institucion Teresiana y a la vez daros la enhorabuena por miembros como Ángeles.

Me es muy difícil y forma parte de la experiencia que trato de compartir, resumir ese sabor y todo lo que he ido leyendo… porque es un mosaico muy amplio. Por eso permitidme que recurra a una expresión referida a Santa Teresa de Jesús, tomada por San Pedro Poveda, ya que es tan dificil de resumir... la vida de Ángeles es un mosaico muy bello y muy amplio.

Por eso recurro a estas dos expresiones. En primer lugar sobre Santa Teresa, se decía de ella que “era plenamente humana y toda de Dios”. Yo creo que también es aplicable a nuestra querida Ángeles Galino.

Y hay dos expresiones de San Pedro Poveda que también me parece pueden resumir eso que no sé resumir, el mosaico con el que me he encontrado: "Los hombres de Dios y las mujeres de Dios son inconfundibles. No se distinguen porque sean brillantes, ni por lo que deslumbran, ni por su fortaleza humana, sino por los frutos santos”. Y otra expresión de San Pedro Poveda: “así ha de ser vuestra vida, toda de Dios, pero siendo de Dios toda, ha de distinguirse por su carácter eminentemente humano, el cual informado por una vida toda de Dios se perfecciona pero no se desnaturaliza”.

No he evocado esta experiencia como alabanza vana o ajena, sino para abrirla a la Palabra de Dios... En primer lugar a este fragmento del Apocalipsis del capítulo 21, donde se nos habla de “cielo nuevo y tierra nueva”. Cielo nuevo y tierra nueva donde Ángeles ya ha sido llamada y hacia donde nosotros, en esperanza ojalá que activa, estamos caminando. También nos dice el texto del Apocalipsis, “vi la ciudad santa, en la que está su pueblo, el pueblo de Dios y donde, Dios con ellos, será su Dios”. Esa ciudad santa a la que ella también hace poco ha sido llamada. Y nos sigue diciendo ese fragmento, “que el que tenga sed le daré de la fuente del agua de la vida gratuitamente”.

La Palabra de Dios, una vez más, nos habla del agua que calma la sed, como en el diálogo con la Samaritana. Ese agua que no es ni más ni menos, que el propio espíritu, el Espíritu de Dios. La intimidad más íntima de Dios, como decía san Agustín. Puesto que Dios cuando nos da, no nos da cosas, se nos da Él. Y este agua de la vida es Él mismo… Y el Apocalipsis nos dice “yo seré Dios para él y él será para mi un hijo. ¡Que bien nos suena esta Palabra del Señor! en la medida en que vaya siendo aplicable a Ángeles y a cada uno de nosotros. Sabiendo que, como termina este fragmento, Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos, como ha enjugado este largo y último, no fácil caminar de Ángeles; cuando parecía, hace aproximadamente un año que se iba, todavía le faltaba este año al que puede aplicarse esta Palabra, “el enjugará toda lágrima, toda dificultad. Este final de recorrido humanamente, y ya allí no habrá muerte, ni fuego, ni llanto, ni dolor.

Tenemos que dar gracias al Señor porque esta Palabra, que es palabra de vida, nos la sigue ofreciendo a nosotros y se la ha ofrecido también a ella. Por eso en el salmo responsorial orábamos cantando “las misericordias del Señor cantaré para siempre, anunciaré la ffidelidad por todas las edades…”. Nos uníamos cantando esa Palabra del Señor en el salmo 89. Y nos abríamos también al fragmento del Evangelio de San Juan “como el Padre me amó, así os amo. Permaneced en mi amor”.0316-0

Queremos dar gracias esta tarde por todo aquello en lo que Ángeles haya permanecido en este amor de Dios; tenemos la sensación de que ha sido mucho. Y por eso nos sigue diciendo el Señor, en San Juan, “que la alegría esté en vosotros y que se llene a plenitud”. Esa serena alegría que acompañaba también a Ángeles y me parece que es fruto de este estar acogiendo el amor del Padre en el espíritu de Cristo.

También nos dice la Palabra del Señor: “os he destinado para que deis fruto y para que vuestro fruto permanezca". Nos lo dice a cada uno. La Palabra de esta tarde, el Señor la dirige a cada uno de nosotros, para que sigamos dando fruto y los frutos permanezcan, como también le dirigió su Palabra a Ángeles para que diese fruto, y ese fruto tiene trazas y signos de que va a permanecer.

Vamos a dar gracias a Dios, en primer lugar por Ángeles, que ha tenido, que tiene y que tendrá su singularidad específica en la historia de la Institución Teresiana. Vamos a dar gracias por Mª Ángeles que ha respondido a Dios de tal modo que quien se encontraba con ella, lo digo por experiencia personal, no quedaba igual. Siempre quedaba con un sabor mejor, con sabor a algo mejor en la vida; daban ganas de seguir siendo bueno. Vamos a agradecer a Dios el don de la persona de Ángeles, ¡gracias Ángeles!, su respuesta a Cristo en la Iglesia y dentro de ella, en la Institución Teresiana.

Sabemos que Ángeles tenía un amor encendido y tierno a Santa María, que Ella la acoja en el amor de su hijo para siempre. Y ojalá que también pueda estar unida para siempre a San Pedro Poveda, a la Beata Victoria Díez y a cuantos miembros de la Institución Teresiana hayan sido acogidos en el amor de Dios para siempre”.

Acción de gracias

Maite UribeMaite Uribe, actual Directora General de la Institución Teresiana, ofreció unas palabras de acción de gracias en las que dio lugar reiteradamente a pensamientos de Ángeles Galino, en los que sobresale la antropología humanista que orientaba la vida y la práctica de la gran educadora que ha sido."Hemos puesto en manos de Dios, rico en misericordia, la vida de Mª Angeles Galino. Hemos rogado por ella, para que, unida definitivamente al Señor, al que siempre buscó con sencillo corazón, descanse en paz.

San Pedro Poveda escribió en 1925: "Los hombres de Dios y las mujeres de Dios son inconfundibles. No se distinguen porque sean brillantes, ni por lo que deslumbran, ni por su fortaleza humana, sino por los frutos santos, por aquello que sentían los apóstoles en el camino de Emaús cuando iban en compañía de Cristo resucitado a quien no conocían, pero sentían los efectos de su presencia".

En Ángeles hemos percibido muchos de estos frutos santos, muchos de estos dones que Dios, dador de todo don,  regaló a través de ella, a la Iglesia y a la humanidad. Por todos esos dones, porque nos hicieron mucho bien y nos lo siguen haciendo, damos gracias. Y lo hacemos con sus propias palabras, escuchando en ellas un eco de la llamada que Dios nos hace a cada uno de nosotros a vivir a la altura de la dignidad humana y de la universal llamada a la santidad.

  1. Agradecemos que pusiera su vida con generosidad al servicio de un proyecto de presencia cristiana, comprometido en la historia, el proyecto que el joven sacerdote Poveda, hoy San Pedro Poveda, propuso a un grupo de jóvenes mujeres en el primer cuarto del siglo XX. Dice ella: `Poveda entiende la historia, como una ocasión de gracia, donde el cristiano está llamado a vivir la experiencia de Dios en el mundo y actuar en él con transparencia evangélica. Tal es la intuición anticipatoria de Poveda al crear un movimiento de seglares -la Institución Teresiana- dispuestos a encarnar y aportar a la sociedad criterios, valores y empeños sustantivos.
    El  nuestro será un cristianismo dispuesto a salir de cualquier aislamiento, a penetrar el tumulto del tiempo, a hacerse hermano de los que más lo necesiten  y a participar en el marco de la historia ayudando a transformar las estructuras.´
  2. Agradecemos que nos mostrara -con palabras y con obras- y nos enseñara a descubrir la extrordinaria grandeza de la vocación humana. Leo sus palabras: `El ser humano apunta por encima de sí mismo hacia algo que no es él mismo, hacia un sentido que hay que descubrir, hacia otro ser humano al que nos dirigimos con amor, hacia otro SER, punto de referencia absoluto de nuestro precario vivir.
    El desafío para esta educación en un mundo dominado por la tecnología y las ciencias experimentales, reside en la capacidad de articular las dimensiones éticas, las exigencias solidarias, el respeto a los derechos del otro, la educación del corazón (de la que tan poco hemos hablado los educadores, reducidos a docentes), la tolerancia, la responsabilidad hacia los más débiles y los excluídos.´
  3. Agradecemos que viviera y nos enseñara a vivir –en la escuela de Poveda- un cristianismo verdaderamente humano y lleno de Dios  Escuchamos de ella: `Una vida cristiana que aspira a ser significativa para los contemporáneos ha de trasparentar a Cristo, Signo por antonomasia, y ha de ser Iglesia, signo fundamental en el curso de la historia.
    Sí, la santidad es un signo por excelencia, porque no se presta a trampas, va indisolublemente unido a la persona que se convierte en signo de Dios, que ama y perdona.
    Tener fe es ante todo un desafío para quien la tiene. Por la fe cristiana tiene el hombre una tarea terrena: economía, saberes, trabajo, naciones, estado, historia, ciencia, progreso... Hay que recuperar el elemento subversivo de la fe que tan claro aparece en el Magnificat.´
  4. Agradecemos que nos animara e invitara siempre a todos -y especialmente a los jóvenes- a unir realismo y esperanza, capacidad de mirar con lucidez la verdad de la vida, y fortaleza para apostar -con lucidez de evangelio- por la fuerza transformadora y esperanzada del amor, invitación nada fácil pero fecunda, en expresión suya: Urge transparentar en nuestra cultura la esperanza (…) decirles <a los jóvenes> que el sin-sentido y el absurdo no tienen la última palabra. Que hay compromisos por causas que valen la pena
  5. Agradecemos, que como buena maestra que era, no se conformara sólo con plantear metas, sino que tambien nos mostrara caminos y referentes personales, gente en la que fijarse, porque en ella se hace posible lo que parecería imposible: María, la madre del Señor; Teresa de Jesús.
    María -dice Ángeles- se nos descubre muy particularmente como “Mujer de Esperanza”. Nuestros días, que se debaten entre la rebeldía y el desencanto, se han mostrado muy sensibles a los temas de la espera y la esperanza.
    ¿Cómo podremos cultivar un teresianismo tan comprometido como la vocación teresiana exige? Para Santa Teresa no hay más que un camino, la oración. No hay  acción o compromiso que no brote de la verdad del ser profundo de la persona que en Cristo ha sido salvada ( AC p.96)
  6. Agradecemos su autenticidad, un rasgo que Ángeles Galino reconocía con emoción en la Sierva de Dios Josefa Segovia -con quien la unió una especial relación- y que desea para la Institución Teresiana
    Dice Ángeles: Si yo tuviera que quedarme con uno o pocos rasgos del perfil interior de Josefa Segovia, elegiría la autenticidad, la veracidad de sus relaciones con Dios y con los hombres. Decir la verdad  siempre, es maravilloso. Pero vivirla a toda costa, aún lo es más.
    Me gustaría que la imagen de la Institución Teresiana fuera la de un grupo servicial, disponible, que ofrezca a la sociedad proyectos cristianos, unos más sobresalientes, otros más modestos, pero siempre cristianos, siempre de servicio a los hermanos.

Quisiera terminar con un texto de San Pedro Poveda que sin duda ella leyó muchas veces, un texto que nos ayudó a entender e interpretar en muchas ocasiones, no solo con palabras, sino también y sobre todo con la vida: La Encarnación bien entendida, la persona de Cristo, su naturaleza y su vida dan para quien lo entiende la norma segura para llegar a ser santo, con la santidad más verdadera, siendo al mismo tiempo, humano, con el humanismo verdad".0316-4

Agradecimientos

Concha Romera, directora del Sector de la Institución Teresiana en España tuvo las palabras finales: La Institución Teresiana quiere dar las gracias a tantas personas como nos han acompañado hoy y en estos días.

Gracias a Don Fidel Herráez, Obispo auxiliar de Madrid, por haber aceptado presidir esta Eucaristía, y a todos los sacerdotes que han concelebrado con él, amigos entrañables de la institución Teresiana.

Nuestro agradecimiento a las autoridades académicas aquí presentes, profesores, investigadores, compañeros, alumnos de Ángeles Galino y otras personas del mundo educativo. Gracias igualmente a los personas que se encuentran entre nosotros, procedentes de distintos ámbitos culturales sociales y religiosos.

Gratitud especial a las antiguas alumnas y alumnos, a los profesores y profesoras de los centros que hoy nos acompañan y nos han expresado sus condolencias por la pérdida de Ángeles Galino.

A los familiares, amigos y amigas de la Institución Teresiana.

A los miembros de la Institución Teresiana de todas las Asociaciones venidos de distintos lugares de España y de fuera de ella, a los jóvenes del Movimiento ACIT Joven.
Gracias a las personas que han estado cuidando a Ángeles en la última etapa y que os encontráis hoy aquí.

Gracias a la Compañía de Jesús, que nos ha cedido esta gran Parroquia para celebrar la Eucaristía.

Agradecemos, así mismo, a todos los que no han podido venir a esta celebración pero se han hecho presentes de formas distintas, haciéndonos llegar su palabra, su solidaridad, su reconocimiento y cariño a la persona de Ángeles Galino.

Que a todos nos acompañe el recuerdo de Ángeles Galino como una bendición de Dios. MUCHAS GRACIAS.

Se entregó a los presentes un pdfrecordatorio de Mª Ángeles Galino, con el agradecimiento de Maite Uribe a quienes acompañaron estos momentos y en el que invita a dar gracias a Dios por la vida de Ángeles.


Nota de la redacción: en la crónica se ha privilegiado la fidelidad de los textos pronunciados, a pesar de su extensión.

Laura Moreno Marrocos
Fotos: Aurora Martín
Versión en inglés: Guillermina Damas

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