AMMÁN, Jordania.
Un encuentro con trabajadores inmigrantes, varios filipinos junto con algunos nacionales de India y Sri Lanka, ha tenido lugar el pasado día 7 de este mes, en la ciudad de Ammán, donde personas de la Institución Teresiana en Jordania ofrecen acogida y formación humana y religiosa a quienes quieren acercarse. En esta ocasión la Dra. Nenita Tenefrancia presentó la pedagogía inspirada en San Pedro Poveda. Posteriormente se produjo un interesante intercambio de ideas y experiencias.
La tarea es realizar el sueño de Dios
Muchos de los participantes son profesionales que han dejado sus hogares y familias en busca de mejores perspectivas de trabajo en Jordania. En Ammán algunos trabajan como ingenieros, arquitectos, artistas y maestros, mientras que otros lo hacen en la hostelería, embajadas, centros comerciales y en casas. Por primera vez escucharon con gran interés un tema que sonaba familiar, pero que fue novedoso en su presentación y aplicación. Tiene que ver con la educación, que va mucho más allá de la educación formal en las aulas, y que toca sus hogares y lugares de trabajo, en situaciones que tienen una influencia directa en sus propias vidas. Vieron que los principios educativos de San Pedro Poveda y la noble tarea de educador se pueden aplicar a todos ellos. Entendieron que son educadores por derecho propio, ya sea en los círculos académicos o en los mercados, y más aún, que se pueden aplicar a todos, de cualquier clase social y procedencia.
En su intervención la Dra. Tenefrancia destacó algunos de los principios povedanos de la educación, siendo el primero y más importante de ellos la centralidad de la persona. Como educadores, "tenemos la tarea de realizar el sueño de Dios para una persona, con ojos que vean lo invisible en nuestros hijos, en casa, en nuestros estudiantes en la escuela, en nuestros subordinados en el lugar de trabajo, en los que tenemos que cuidar.", dijo Nenita Tenefrancia.
Elementos pedagógicos clave
Posteriormente, y apoyádonse con una proyección, la profesora Tenefrancia desarrlló algunos elementos pedagógicos clave:
- La persona como eje central de todo proceso educativo, que posee un potencial y capacidades únicos que se deben desarrollar al máximo.
- La aceptación de la persona como Dios quiere que sea.
- El ambiente de la vida familiar, propicio para la educación, donde se permite a la persona "ser alegre, crecer en libertad, comunicarse, expresar sus ideas, relacionarse, orar, trabajar, divertirse, relajarse, sentirse aceptada, sentirse bien, soñar...".
- La vocación y la formación continuada de los educadores: enseñar, estar motivado profundamente, dedicar tiempo y energía para la opción que han hecho. Pedro Poveda decía: "se necesita vocación para las tareas nobles y grandes".
La charla suscitó un activo intercambio de ideas y experiencias por parte de los participantes, sobre todo con las preguntas que se les plantearon. El compartir y la puesta en común fueron, según expresión de algunoes, una especie de examen de su modo de vida y sobre cómo educar a sus hijos, los valores que les trasmiten, los desafíos a los que se enfrentan al estar lejos de sus seres queridos, mientras tratan de construir una familia estable, la dificultad para decidir lo qué es más importante en un momento concreto, como ¿estar con la familia o ganar más dinero?
El evento fue un medio de aprendizaje para los participantes y una guía para ser mejores personas. Al final de la sesión algunos expresaron su deseo de conocer más sobre la Institución Teresiana y ser parte de ella.
La Institución Teresiana como "lugar de refugio"
El encuentro es una de las muchas maneras en la que los dos miembros de la Institución Teresiana en Jordania, Elisa Estrada y Amabel Sibug, se han planteado como orientación socio-educativa de la Institución. Se trata de crear espacios para acompañar a los trabajadores inmigrantes en su camino de vida y en la fe. Conscientes de la difícil situación de los inmigrantes, se ofrece un lugar de refugio donde se sienten aceptados, queridos y cuidados. Además se brindan talleres mensuales sobre el desarrollo de la personalidad, formación en valores, retiros y educación religiosa. Se dedica tiempo a la preparación catequética de los niños para recibir los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la primera Comunión. Algunos de estos beneficiarios se han convertido en colaboradores activos de la Institución Teresiana en su labor evangelizadora, sobre todo en la preparación de las liturgias de los días viernes y domingos, previstas cada semana.
Una importante comunidad filipina
Actualmente, la Embajada de Filipinas en Jordania estima que entre 26.000 y 28.000 ciudadanos filipinos viven en Jordania, aunque sólo alrededor de 16.000 a 18.000 están bien documentados. Esto se debe a la falta de conciencia por parte de los inmigrantes para registrarse. En la mayoría de los casos la razón se debe al rechazo o restricciones de los empleadores para darles un tiempo libre en su trabajo -una violación directa de sus derechos humanos-. Hay casos más graves de abuso de los inmigrantes y puede ser de tipo físico, verbal, psicológico, con irregularidades en los salarios, y malas condiciones de trabajo.
Presencia cualificada: Obra de Dios que lleva luz y esperanza
La presencia de la Institución Teresiana en Jordania es pequeña pero es cualitativamente significativa. El trabajo que llevan a cabo los miembros puede ser una gota en un océano de problemas humanos; sin embargo, para aquellos cuyas vidas han sido tocadas y han cambiado, es una obra de Dios que trae un rayo de luz y esperanza a su existencia, a veces triste y hasta rota.
Texto y Fotos: Amabel Sibug



