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JAÉN, España.
El pasado 4 de junio tuvo lugar un encuentro con jóvenes presos del Centro penitenciario de Jaén, un grupo de inmigrantes marroquíes de los Proyecto Buzzeti de Salesianos y Rajab-Jaén de la Institución Teresiana.

Hay pocos fragmentos tan frescos y actuales del Evangelio como el relato de las Bienaventuranzas. Y dijo Jesús, el de Nazaret: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Y por lo que parece, gracias a Dios, algunas personas  se creyeron al pie de la letra aquella sentencia y la transformaron en vida comprometida.

Entre quienes siguieron al pie de la letra las enseñanzas de Jesucristo están personas, familias y organizaciones que se ocupan de dar cobijo, alimento y apoyo a otros seres humanos a quienes persigue la justicia.  Grupo3

Papa, Antonio, Abdulay, José Luis… protagonistas de las historias de hospitalidad que os contamos en esta crónica y que fue posible gracias a la colaboración entre Pastoral Penitenciaria, Proyecto Buzzeti de Salesianos y la Institución Teresiana en Jaén con el Proyecto Rajab de Inmigrantes.

La jornada fue el pasado día 4 de Junio y se inició con la salida de 14 chicos del Centro Penitenciario que fueron acogidos por inmigrantes marroquíes de Salesianos, marroquíes saharauis, senegaleses de Rajab y voluntarios de estos proyectos. En total más de 40 personas cargadas de ilusión y ganas de pasar un día cargado de Luz y conocimiento del otro

Tras un desayuno a base de churros y chocolate, muy deseado siempre por los chicos que salen de prisión, se realizó una visita guiada por la catedral.

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Posteriormente hicimos una ruta por el casco antiguo de Jaén hasta los Baños Árabes. Vimos el subsuelo, el Museo etnológico y desde la terraza disfrutamos de las espléndidas vistas. La visita al patio del Hospital San Juan de Dios, completó una mañana de calor (no bajamos de 30º) y clima espiritual. Múltiples fueron las conversaciones de unos y otros.

El almuerzo fue en la Sede de la Institución Teresiana. La sobremesa estuvo marcada por el compartir la experiencia, su valoración de lo vivido y propuestas de mantener este tipo de encuentros.

Finalizamos la jornada a las 18 horas con una Oración Interreligiosa. Oramos juntos a ese Dios Padre-Madre que a todos nos acoge y ama. Invocamos a Allah, leímos textos del Profeta, comentamos el texto de Pablo a  Corintios sobre el Amor y todos juntos hicimos una Acción de Gracias por lo vivido. Se concluyó con la Danza Vital, cantando a la Tierra, el Sol, la Luna, las Estrellas… y a tantas cosas que recibimos como Don de Dios.

Recordamos de Santa Teresa el episodio en el que le queman los libros que tanto estimaba y Cristo le dice, en una de sus visiones, que desde entonces ella tendrá  “Libro Vivo”. No sabemos si ellos, los presos, los inmigrantes serán el libro vivo con el que Cristo nos va guiando. Posiblemente, nada es casual y en estos  momentos  son ellos los que más nos abren a la experiencia de ese Jesús que rompe moldes y esquemas demasiado trillados y se abre a la novedad que aporta el Evangelio con mayúsculas.

El Papa Francisco, nos mueve hacia los márgenes de la sociedad, a reconocer a Jesús en los rostros más malqueridos, más abandonados. Los internos de la cárcel, los inmigrantes sin papeles, han hecho que nos sintamos cargados de preguntas, andando por los márgenes de nuestra Iglesia.

Ellos nos están ayudando a valorar a la persona como don único e inestimable, ofrecido por Dios a este mundo, porque “La gloria de Dios es que el ser humano viva”.  Nos están sacando de demasiadas certezas y arrojando a ese ámbito de luz donde te sabes inmensamente amado por Dios, tal y como eres, no como desearías ser.

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Reconocer el rostro divino en las imperfecciones de cada uno de ellos y en las nuestras propias es  aprender a dialogar con los pozos de dolor que todos llevamos dentro y que quizá sean el lugar desde donde Dios se quiere comunicar con cada persona.
Hemos practicado un cristianismo de tender a lo alto, a lo perfecto, a la virtud. Y ahora, en una cárcel, entre inmigrantes, podemos percibir que en el fondo del dolor, en el fondo de nuestras inseguridades, está Cristo. Y en diálogo con esas pobrezas Él, nos está ofreciendo su amor. Descubrir que estamos hechos del mismo barro y que somos inmensamente queridos por ese tal Jesús, que pasó por este mundo haciendo el bien, es Luz para caminar.

Gracias amigos salesianos por vuestra participación y compromiso con los jóvenes vulnerables. Gracias Institución Teresiana por tu acogida y sensibilidad abriendo puertas y ventanas a los inmigrantes a los que acogéis cada curso en vuestras aulas. Gracias a Pastoral Penitenciaria por ser nexo de unión y vínculo que siempre abre la vista a la novedad, a la creatividad del Espíritu y del Evangelio. Seguiremos aprendiendo juntos, seguro.

Juan Cózar Olmo
Proyecto Rajab – Pastoral Penitenciaria- Proyecto Buzzeti

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