MADRID, España.
Con el aforo del salón de actos del Colegio Mayor Padre Poveda completo, el 9 de junio por la tarde, se presentó el libro "Voy a decir que sí", sobre Mª Josefa Segovia Morón, escrito por Marisa Rodríguez y editado por la editorial Narcea.

Mónica González, directora de la Editorial Narcea, organizadora del acto, compartió la mesa de presentación del libro con Mª Asunción Ortiz, Consuelo Flecha, Marisa Rodríguez y Maite Uribe, directora de la Institución Teresiana.
“Hasta el momento son varias las biografías publicadas sobre Josefa Segovia; algunas de ellas editadas también por Narcea; pero a diferencia de las anteriores, con esta obra la autora ha pretendido que sea un libro para el gran público. Ágil y profundo, de fácil lectura y con un lenguaje sencillo”, dijo Mónica González, quien también destacó que el libro presenta “a Josefa Segovia en su aspecto más intelectual, poniendo en valor su trabajo como pedagoga: inspectora, con maestras, con universitarias…, y también en su aspecto personal como una mujer de amplias relaciones, activa y viajera (América, Roma, Jerusalén)”.
“Se trata de la biografía de una mujer que ha despertado gran interés en el siglo XX: primera Inspectora de Enseñanza Primaria de la provincia de Jaén, pionera en la defensa de los derechos de las mujeres, educadora, estudiosa, emprendedora, con proyectos diversos en España y en lejanos países; escritora y comunicadora”, concluyó la directora de Narcea.
El contenido del libro
La historiadora Mª Asunción Ortiz valoró el contenido de la obra, la calidad de la edición, así como a su autora, Marisa Rodríguez, de quien dijo, “en relación con Josefa Segovia, es conocedora, admiradora y propagadora de su figura, de su vida, de su actividad y producción, y de su espiritualidad”.
Mª Asunción Ortiz comentó con profundidad el conjunto de los 11 capítulos del libro, además de su presentación e introducción: “El relato llega al lector estructurado entre dos puntos de apoyo. Yo me lo imagino como el trazado de un arco con gran luz (es decir, con amplia envergadura) cuyas dos dovelas de arranque equivalen a esos dos síes rotundos (o “mayores”, como los nombra la autora), y que encontramos al inicio y al final del relato”. La clave de este arco, la dovela central, la dovela impar, la dovela definitiva, es en realidad el sentido profundo, la actitud firme y definida de su “SÍ” permanente, que sostiene y equilibra la totalidad del arco. Y entre estas dos dovelas de arranque, incontables síes que completan la belleza y armonía de ese arco vital que nos presenta el libro”.
Al recomendar su lectura dijo, “el lector va a experimentar posiblemente lo que la autora escribe en la primera línea del primer capítulo: ´La encontré de sopetón. Aunque me habían dicho que estaba allí´ (en relación a la protagonista de la obra Josefa Segovia). Enseguida desarrolló brevemente el contenido de los capítulos presentándolos en una sugerente estructura:
2 = embocadura y planteamiento
1 = transición de "vida joven”
3 = trabados entre sí, como nudo y cuerpo del relato
1 = transición de "vida madura”
3 = igualmente entrelazados, como continuación del cuerpo del relato y desenlace
1 = conclusivo. En este último capítulo (“En las claves de hoy”) la autora ofrece sus propias conclusiones e invita al lector a llegar a las suyas
“Hay un ritmo en la estructura y una cadencia en la trama, que realmente facilitan la lectura y consiguen una progresiva afinidad entre quien emite (la protagonista del relato) y quien recibe (el lector)”, afirmó finalmente Mª Asunción Ortiz.
Una mujer pionera
Consuelo Flecha, indiscutible referencia a nivel nacional e internacional en historia de las mujeres, después de valorar a obra y felicitar a su autora, presentó algunos rasgos de la biografía de Josefa Segovia y de su contexto vital, desde la perspectiva de su ser mujer. “Cada título despierta curiosidad sobre lo que va a venir...", dijo. Y señaló que la trayectoria de Josefa Segovia la sitúa en el lugar que corresponden a las mujeres pioneras de la historia… Una mujer culta, de curiosidad intelectual y con fe personal y explícita; quien como otras, se han situado en muchos momentos a contracorriente de la sociedad.
Recordó una exposición dedicada a las 100 mujeres del siglo XX que, según el título con el que era presentada, “Abrieron camino a la igualdad en el siglo XXI”. Una de esas cien mujeres era Josefa Segovia Morón, “una jiennense emprendedora y valiente, de cualidades que seducen, de itinerario esforzado, de interioridad envidiable. Una de las veinte seleccionadas de 1900 a 1936: junto a escritoras como Emilia Pardo Bazán, médicas como Elisa Soriano, pintoras como María Blanchad, obreras como Teresa Claramunt, pedagogas como María de Maeztu, sociólogas como María de Echarri, periodistas como Carmen de Burgos, librepensadoras como Belén Sárraga, etc.
De la biografía de Josefa Segovia presentada en el libro, Consuelo Flecha, subrayó la etapa de estudiante en la madrileña Escuela Superior del Magisterio –la primera joven de Jaén que acudía a este Centro-. Sólo 20 mujeres -también sólo 20 hombres- cada curso académico tenían la posibilidad de superar el examen que daba entrada a esta Escuela. Así como el ejercicio de su profesión como Inspectora de Enseñanza Primaria, la primera que ejercía ese cargo en Jaén”, desempeñado a modo de un acompañamiento “orientador y empático”, indicó la catedrática de la Universidad de Sevilla.
Al tiempo destacó que la trayectoria de Josefa Segovia que la sitúa entre las pioneras de su época, la llevó a sintonizar pronto con una iniciativa destinada también a ser pionera, (la Institución Teresiana) una Asociación moderna, que abría posibilidades de actuación profesional y creyente desde perfiles que ‘enganchaban’ personalmente, que estaba atenta y buscaba respuestas a cuestiones emergentes con acentos propios. “Qué bien reflejado en la película Poveda”, comentó Consuela Flecha.
También destacó, “un sí mayor” en la vida de Josefa Segovia que la llevó a pedir la excedencia de su trabajo para contar con la disponibilidad necesaria al asumir la dirección de la Institución Teresiana, en la que se ganó un claro liderazgo. En su tiempo “llamó la atención la novedad de una organización internacional de reconocido prestigio gestionada por una mujer”, señaló Consuelo Flecha. “Un libro que emociona a quienes conocieron a Josefa Segovia y a quienes la conocerán a través de él. Una mujer singular”, concluyó.
La palabra SÍ

Marisa Rodríguez, autora del libro, en su turno de palabras dijo que “la palabra sí no es solo una palabra, sino una actitud para la vida”. Agradeció la presencia de la Directora de la Institución Teresiana y de quienes compartieron la mesa; así como a los compañeros de la universidad, familiares de Josefa Segovia, amigos y amigas, y a su propia familia, presentes en el acto. Sobre su experiencia de escribir el libro expresó, “está escrito con cariño y pasión”.
"El libro y la expresión 'Voy a decir que Sí', tiene algo que ver con la persona que escribe…”, señaló Marisa Rodríguez. Y añadió, “me gustaría transmitir que Josefa Segovia es una persona actual que merece ser conocida. A los creyentes porque les ayudará a vivir su fe, y a los que no tienen fe porque les contagiará una actitud positiva ante la vida y los invitará a vivir los grandes valores de la humanidad. Me impresionaron sus modernos y contemporáneos planteamientos. Algo cambia en la propia vida al conocer en profundidad a Josefa Segovia. Algo ha cambiado en la mía”, destacó. Es una mujer a quien “no le sorprenden los milagros. Llama la atención la solidez de su fe, la seriedad de su vivencia profesional. Su vida es un sí sostenido, que rompe moldes, que impulsa o anima a soñar, a aspirar a grandes cosas”.
Finalmente Marisa Rodríguez afirmó “Me he acercado al valor de lo que supone el sí, como construcción, como posibilidad. Hablamos de una mujer de hoy”.
Agradecimiento e invitación
La última en tomar la palabra para cerrar la sesión fue Maite Uribe quien, dijo: “Un libro es fruto de mucho esfuerzo: documentarse, investigar, encontrar historias, cruzarlas, atar cabos, trazar un hilo que ponga en relación las partes, elaborar, encontrar sentido y encontrar palabras, juntarlas bien, leer, releer, corregir, editar… En este libro, para hacer todo esto, han trabajado muchas personas. A todas ellas, gracias de corazón.
Además: el libro que hoy disfrutamos no habría sido posible nunca sin la persona real y la vida concreta e histórica de Josefa Segovia. Ella fue, sin duda ninguna, un don para el mundo. Y por ese don, también quiero dar las gracias: a Dios, en primer lugar –sabemos que de Él vienen todos los bienes- y a ella misma que tuvo el coraje y la generosidad de donarse –a Dios y a los demás- e hizo de ello el secreto de su vida”.
No hay don recibido que no lo sea para los demás. Así que os invito en primer lugar a acoger este don, a entrar en diálogo con Josefa Segovia, a buscar en cierto modo su acompañamiento. Cada vida es única, y, ciertamente, cada quien hemos de hacer nuestro camino. Pero bien sabemos que hay caminantes que tienen la gracia de ser testigos. La trayectoria vital de ellos/as, irrepetible como la de cada uno de nosotros, nos ayuda y sirve de orientación, sobre todo por la luz que refleja y la credibilidad que les acompaña.
Por eso os invito también a que escuchéis las invitaciones que Josefa Segovia nos hace. Y puestos a elegir, me gusta señalar tres que considero hoy de especial actualidad: nos invita a mirar el mundo con horizontes de apertura a lo universal, de manera que esa mirada pueda crear y estrechar vínculos de verdadera humanidad común entre culturas diferentes.
Nos invita a buscar y amar apasionadamente la verdad. Más: a vivir en verdad, a no dejarnos seducir ni engañar por apariencias, aunque sean brillantes, ni por prejuicios, ni por intereses egoístas.
Y finalmente: nos invita a seguir nuestra vocación. A “decir que sí” a la voz que oímos en el corazón y en la que reconocemos lo que Dios quiere para cada uno de nosotros”.

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