MALABO, Guinea Ecuatorial.
“San Pedro Poveda me hace soñar y de nuevo, aquí en Malabo. Se despiertan mis sueños: la atención a niños y niñas de necesidades educativas específicas o de educación especial como se ha denominado anteriormente”, dice Mª Dolores Moreno Medina, al relatar la experiencia.
“El único centro de todo el país que atiende a estos niños es el de la Institución Teresiana, el Colegio Virgen María de África. Hay tanta demanda que existe una larga lista de espera”, explica. La necesidad es creciente.
Continúa Mª Dolores Moreno el relato: “Entre amigas de este país surgió la oportunidad de contar con un aula disponible en el Colegio “Mamá Isabel”, para empezar a trabajar con ellos. La colaboración económica de una persona de España y la asesoría profesional de Puri Infantes, lo han hecho posible. Había que darse prisa, convocar a los padres, buscar a los maestros, preparar material. Todo debía estar a punto para empezar a tener un primer contacto y escolarizarlos formalmente el curso próximo.

Así, durante un mes, hemos iniciado la experiencia para que estos niños/as se levantaran con la alegría de acudir al colegio como sus hermanitos o amigos, preparar sus mochilas. Son 11 niñas y niños de entre 4 y 14 años que conviven en el aula. No les importa la diferencia de edad. Saben cuidarse unos a otros. Y también, nuestros objetivos se veían cumplidos: que estuvieran escolarizados, empezar a conocerlos y detectar sus necesidades.
Como la música y la actividad psicomotriz es tan importante para todos los niños y especialmente para ellos, Olga también se ha embarcado en esta aventura, acudiendo al centro dos veces por semana. Les encanta moverse y cantar, relajarse, apreciar la música y dibujar. Sin duda, el curso próximo seguirá siendo todo un reto”.
Mª Dolores Moreno Medina y Olga Mª Toro Egea, desde Malabo



